Loquillo es uno de los trotamundos del rock español. Su tupé, sus botas camperas y su vestimenta, siempre de color negro, marcaron una estética en la música rock en castellano a principios de los años ochenta.
El cantante barcelonés se propuso ser por esas fechas «una rock and roll star» y, con el paso del tiempo, algo de eso ha conseguido. Ahora, con un proyecto novedoso, llega a Avilés junto con Jaime Stinus y el asturiano Igor Paskual para actuar por primera vez en un teatro y en acústico en la región. El escenario será el del teatro Palacio Valdés, que a partir de las seis de la tarde de mañana proyectará el documental «Loquillo, leyenda urbana», que recoge buena parte de la vida y obras de esta figura del rock en castellano. Tras la sesión, le tocará el turno a la música. «Loquillo» viene con su último disco bajo el brazo, «Balmoral», que presentará en Avilés junto con sus clásicos, en un espectáculo de casi dos horas que reunirá a varias generaciones amantes del rock and roll.
No faltarán, pues, el «Cadillac solitario», «Feo, fuerte y formal», y esa canción nostálgica, «Cuando fuimos los mejores».
Loquillo, que abrirá las jornadas musicales «Avilés, arte sonoro» mañana, siempre ha sido un amante de los clásicos del rock y del country, prueba de ello es su archiconocida versión del clásico «Man in black», de Johnny Cash, además de su pasión por los compositores franceses de los años cincuenta y sesenta.
Con casi treinta años en la carretera, este barcelonés de 48 años, que hizo bailar a una generación con «El ritmo del garaje», se presenta en Avilés con su cara más elegante.