Francisco L. JIMÉNEZ
Las obras de ampliación del puerto en la margen derecha, que tienen un coste de 24,7 millones de euros, han superado su ecuador y en los próximos días entrarán en una de las fases más vistosas del proyecto: la construcción del tablero que servirá de base a los futuros muelles. De este modo comenzará a ser visible la estructura, hasta ahora sólo un dibujo en los planos.
La empresa encargada de los trabajos, la UTE FCC-Alvargonzález Contratas, ha dado por finalizada la colocación de los 250 pilotes que soportarán el peso del muelle y hace acopio desde mediados del pasado mes de septiembre de las vigas que se usarán para armar el entramado de hormigón de la futura explanada portuaria. El plazo de entrega de la obra apalabrado en el momento de firmar el contrato, diciembre de 2009, va a ser imposible de cumplir, según las previsiones de los técnicos; no obstante, desde la Autoridad Portuaria de Avilés se recalca que una demora de uno o dos meses como la que se producirá «no es relevante en un proyecto de estas características».
De las ocho etapas en que se dividió la obra cuando el Puerto la explicó a los avilesinos, la constructora ya ha dejado atrás cinco y trabaja en la sexta y la séptima: la construcción del talud que protegerá el borde de la ría y la colocación de las vigas prefabricadas sobre las que irá la plataforma de los muelles.
Con anterioridad se hundieron en el lecho de la ría los pilotes que soportan el peso del conjunto de la obra y se dispuso lo necesario para el muro de cierre posterior de los muelles. Los pilotes, de 1,65 metros de diámetro y con alma de acero, se hunden hasta una profundidad de 45 metros y para su colocación la empresa adjudicataria de los trabajos llegó a traer dos máquinas al fin de acelerar al máximo el proceso.
Los responsables portuarios ya piensan, a la vez que supervisan la finalización de esta primera fase de la ampliación de muelles en la margen derecha, en el inicio de la segunda durante el año 2010. Con el visto bueno del Ministerio de Fomento y los pertinentes permisos ambientales en su poder, la Autoridad Portuaria ha visto ratificada estos días la autorización de obra en forma de consignación presupuestaria en las cuentas del Estado: 8,2 millones de euros a disposición de la obra.
Cuando las dos fases estén concluidas, el Puerto habrá ganado una superficie de muelles de 170.000 metros cuadrados, con un cantil de atraque de mil metros y una calado de 14 metros. La tercera fase (a desarrollar frente a la factoría de Alcoa) está en suspenso, a expensas de aprobación de Madrid.
Los nuevos muelles de la margen derecha constituyen la espina dorsal de los nuevos aprovechamientos portuarios; con ellos será posible derivar la carga de graneles de carbón de coque a una zona donde esta actividad genere menos molestias y también trasladar aguas abajo los embarques de mercancías siderúrgicas que ahora se hacen en la dársena de San Agustín, liberando de ese modo el espacio necesario para aprovechamientos lúdicos y recreativos asociados al centro Niemeyer y la Isla de la Innovación.
El presidente de la Autoridad Portuaria, Manuel Docampo, ha expresado varias veces su confianza en que la puesta en servicio de los nuevos muelles coincida con el fin del ciclo económico bajista y la obra sirva como revulsivo para la mejora de los tráficos, desde hace dos años de capa caída. Este ejercicio, sin ir más lejos, la previsión es cerrar con un descenso de actividad que se estima que estará por encima del 20 por ciento.