Luanco,
Illán GARCÍA
La temporada de extracción de percebes ya ha comenzado pero no como se deseaba. Las piezas son más pequeñas de lo que los pescadores esperaban y el estado de la mar no ha sido el más idóneo para la captura del codiciado crustáceo. Pese a todo, los pescadores seguirán saliendo a la mar para capturar las mejores piezas sorteando los peligros que entraña el fuerte oleaje de la zona de Peñas.
«Había como dos metros y medio de oleaje, trabajamos al límite», comenta Asensio Ortube mientras limpia sus percebes capturados en el puerto de Luanco, antes de partir hacia Puerto de Vega, en el concejo de Navia, donde posteriormente vendió sus capturas. «Hay poco y peor que el año pasado», añade. Sus compañeros de faena asienten con la cabeza.
Unos treinta pescadores salieron a faenar ayer por los pedreros cercanos al Cabo Peñas. «La mar estaba... pa matase», dice Manu Miguélez, que pidió que se tome alguna medida que permita que mejoren el tamaño y la cantidad de percebes en las rocas. «En cuatro días lo acabamos todo y lo que tienen que hacer es recortar el cupo o las licencias o combatir el furtivismo porque el percebe gordo de ahora es el mediano de hace años», explica Miguélez. «Han de hacer estudios de plazos y cupos o bien conceder subvenciones como se hace con otros colectivos», añade.
El tamaño de las capturas es una cuestión que preocupa mucho a los perceberos, sobre todo a la hora de vender los crustáceos en la lonja. «Cómo sigamos así, en diez años se va a acabar todo», explica Marcos Rodríguez. Los pescadores apuntan que quizá los seis meses de veda no son suficientes ya que no permite al percebe desarrollarse como cabría desear.
Esta cuestión se agudiza aún más cuando el sector atraviesa una gran crisis económica. Según los perceberos, la crisis también les afecta ya que quieren vender sus piezas al mayor precio posible. «Después de jugarte la vida, no se puede consentir que encima te lo paguen mal», subrayó Manu Miguélez. Según Asensio Ortube, el precio que se pagó la pasada semana en la rula de Puerto de Vega llegaba hasta los 120 euros por kilogramo.
Los pescadores confían en que todo cambie para los próximos días para poder remontar los malos tiempos de crisis que también dañan a estos profesionales. Sus mayores logros económicos se consiguen en las fechas próximas de Navidad, pero eso no quita para que se reivindique la figura del percebero, como una persona que se juega la vida cada día de extracción. Cada viaje a Peñas es un debate a muerte con los pedreros y con las olas. Los pescadores desafían a las condiciones del mar y extreman las precauciones, bistoncia -utensilio para extraer el percebe de la rocas- en mano, para obtener sus mejores capturas.
Los perceberos gozoniegos tienen permitido, según la Consejería de Pesca del Principado, capturar ocho kilogramos por día y marea en la zona de Peñas. Un vigilante del Principado controla las extracciones a pie de roca y pesa cuando hay dudas las capturas en su propia lancha para evitar que los pescadores se excedan del peso. Aún así, los propios pescadores llevan este asunto a rajatabla y piden que se combata a los furtivos.