«Es mentira eso de que todos sufrimos la crisis. Hay a quienes les causa pequeñas molestias, pero a otras personas les está haciendo mucho daño». Adolfo Rivas, director de Cáritas Diocesana, explicó que el nuevo perfil de la persona que acude a Cáritas es el de la madre con dos niños que no llega a final de mes, la familia que teme perder la casa, el inmigrante que no puede renovar sus papeles, el divorciado que se ve incapaz de afrontar el pago de la pensión. «Los jóvenes y las familias con niños están sufriendo especialmente por la crisis, y el resto de los vecinos y de los ciudadanos no puede seguir mirando para otro lado; antes la pobreza estaba oculta, era difícil de ver, pero hoy hay tantos problemas que ya no se puede esconder; si no respondemos, nos tendríamos que avergonzar».