J. C. G.
Asturias y el concepto de gastronomía pantagruélica son ideas íntimamente unidas. A los lugareños les gusta comer bien, lo que se dice bien. A los visitantes, también. Colesterol en vena. Sin embargo, con productos típicamente asturianos, también se pueden elaborar platos «light», en las antípodas de la fabada, el pote o el chuletón de buey. Tras meses de esfuerzo y dificultades, José Antonio Alonso, propietario del restaurante Jose's, y el repostero Miguel Sierra lo han logrado y ayer vistieron de largo su creación. Sin tener que importar producto alguno ambos han logrado un menú íntimamente asturiano y más ligero que un colibrí.
Guisantes con berberechos, ostra con fritura de algas, langostinos envueltos en espinaca y champiñones rellenos de solomillo y espárragos trigueros. Cuatro platos, cuatro, tras cuya ingesta no es que se pueda correr la maratón de Boston, pero el comensal tampoco correrá el riesgo de quedarse roque por las esquinas. El menú obra de José Antonio Alonso y Miguel Sierra conforma el llamado plato «Grande Covián», una iniciativa de la Cofradía del Colesterol que quiso honrar así la memoria del insigne nutricionista asturiano en el centenario de su nacimiento.
El menú, que ayer se presentó en el restaurante Jose's, ha recibido el visto bueno de la endocrina Sofía Pérez, de la Fundación «Grande Covián», por sus cualidades nutricionales sin que el colesterol se dispare. Ni siquiera el postre, bautizado como «Fuero de Avilés», es alto en calorías: leche presa sobre una galleta de maíz, compota de manzana y hierbaluisa.
La Cofradía del Colesterol anunció la institución del premio «Antonio León» con el que se galardonará a personas relevantes que hayan mostrado su debilidad por el queso. El premio, que lleva el nombre del creador del queso La Peral, se fallará el 14 de octubre en el Ayuntamiento de Illas.