Francisco L. JIMÉNEZ
El presidente de la Autoridad Portuaria de Avilés, Manuel Docampo, piensa que no habría mejor regalo de Navidad que el anuncio, en forma de licitación, de la segunda fase de las obras de ampliación del puerto en la margen derecha de la ría y con ese objetivo se ha puesto a trabajar. Las condiciones técnicas para poder iniciar los trámites de adjudicación del proyecto se cumplen a grandes rasgos, con la excepción de un acuerdo que debe alcanzarse con Arcelor-Mittal para ocupar terrenos de su propiedad. El dinero, al menos el suficiente para los primeros compases del proyecto, está consignado en los presupuestos estatales para 2010. Y respecto a la conveniencia de no perder ni un día, el presidente portuario apela a las ventajas que reportarán los nuevos muelles para la buena marcha de los tráficos siderúrgicos. Es decir, que todas las piezas del rompecabezas encajan a la perfección y Docampo está por la labor de armarlo.
El presidente del Puerto, que ayer asistió a la inaguración de la Feria de Muestras de Avilés y Comarca con sus más estrechos colaboradores técnicos, los ingenieros Miguel Villalobos y Cristina López, declaró a este diario que la aperturta del proceso de licitación de las obras de la segunda fase de ampliación del Puerto es un objetivo a lograr «antes de acabar el año». Eso permitiría, añadió, solventar el trámite administrativo en unos seis meses y asistir al inicio de las obras a mediados de año. Para entonces ya estarán en funcionamiento los nuevos muelles de la margen derecha, los que ahora se hallan en la recta final de su construcción aguas abajo de la dársena de San Agustín.
De este modo el Puerto de Avilés hace buena la teoría de invertir en los momentos bajistas del ciclo económico para estar en las mejores condiciones de competitividad cuando llegue la recuperación. Uno de los grandes beneficiados por las obras en la margen derecha será Arcelor-Mittal, y así lo subrayó ayer Docampo: «Con los nuevos usos proyectados para la dársena de San Agustín, si no se hubiese acometido la construcción de los nuevos muelles el futuro de los tráficos siderúrgicos estaría en el aire». La suma de las dos fases de obra darán como resultado una nueva superficie portuaria para usos comerciales de 170.000 metros cuadrados, con un cantil de atraque de mil metros y un calado de 14 metros.