El Puerto de Avilés, al igual que los del conjunto del país, lucha contra la inercia negativa en que le ha sumido la crisis y mantiene el objetivo de cerrar el año con una pérdida de «sólo» el 20 por ciento de los tráficos que registró el año pasado. El dato del mes de septiembre, que deparó un retroceso de actividad del 8,72 por ciento, le sirve a la Autoridad Portuaria para acercarse un poco más a esa meta del «mal menor», pues coloca el acumulado de tráficos del año en un 22,5 por ciento de reducción, cada vez más cerca del 20 por ciento previsto.
La contención de la caída de tráficos lograda en septiembre -en algunos meses anteriores se registraron reducciones de actividad del orden del 30 por ciento- se fundamenta en un cliente del Puerto que nunca falla, Asturiana de Zinc (AZSA), y en el repunte de un sector que habitualmente pasa desapercibido dentro del listado de operaciones portuarias, pero que en estos momentos de retroceso general destaca por lo contrario: los productos químicos. AZSA movió más de 150.000 toneladas de mercancía durante septiembre y el sector químico más de 90.000 (por apenas 50.000 el mismo mes del año pasado); eso supone el 62 por ciento del total de tráficos, que fueron 386.652 toneladas.
La mercancía que sigue sin dar señales de vida, ni se le esperan, es el carbón de coque: cero embarques a la fecha de hoy y con previsión de que el año acabará en blanco. La suspensión de las exportaciones de coque explican por si solas el 20 por ciento de caída de los tráficos que arrastra el Puerto.