Saúl FERNÁNDEZ
La curiosidad llevó al escritor Miguel Solís Santos por el camino de la historia. El avilesino, pionero de las letras en asturiano, presenta ahora la tercera edición -corregida y aumentada en cinco páginas- de «La hestoria d'Avilés» (Careaga Digital), un clásico de la historieta gráfica, un pasado milenario recontado en viñetas.
«Siempre me pregunté cómo sería Avilés antes de que se inventase la fotografía», explica el escritor. «De esas preguntas surgieron estos álbumes», recuerda ¿Cómo era la iglesia de los franciscanos antes de que la ciudad subiera por la calle de Galiana? ¿Cómo entraba la ría en el casco antes de que se urbanizaran Las Meanas o la plaza de los Hermanos Orbón?
Solís Santos cogió el lápiz y dibujó la ciudad en que nació, imaginó el pasado contado en palabras y lo convirtió en imágenes. «Hace veinticinco años ya de todo aquello», comenta. «Entonces, en 1984, apenas había nada. Habían editado la historia de David Arias y había artículos sueltos. Todavía Juan Carlos de la Madrid no había sacado su historia de mil años, que es magnífica», cuenta. El libro de Arias acaba en el siglo XIX. El resto del relato, hasta alcanzar los primeros años ochenta, Solís Santos lo consultó en la prensa. Así, escaso de material, el escritor dibujó «seis páginas, una historia muy sintetizada, en blanco y negro, que salieron en la revista "El Bollo"; antes de que se armase el bollo con El Bollo», bromea. Aquellas seis páginas llamaron la atención. «Me fui al Ayuntamiento, les propuse hacer un álbum completo y me apoyaron. La primera edición fue de más de cinco mil ejemplares», recuerda.
Miguel Solís Santos, en este cuarto de siglo, no se ha perdido ningún episodio significativo de la vida. En la primera edición no se habla de la Casa de Cultura, porque es de 1989. En la segunda edición no se cuenta la reconversión de Ensidesa, porque esta comenzó en 1992. «Por eso sale ahora la tercera edición. Hablo de la Marcha de Hierro, de la Comida en la Calle, de la transformación de la industria, del Niemeyer?», comenta con satisfacción. La tercera edición, que ya está en las librerías, concluye con una ensoñación del edificio que se levanta en la margen derecha de la ría.
Se fueron los humos, pero llegó la cultura y los grandes nombres. Solís Santos menciona a la naturalista Jane Goodall, al escritor Paul Auster (invitados de la Fundación Príncipe de Asturias), pero también a Woody Allen a Barbara Hendricks, que llegaron a Avilés con el Niemeyer. Una historia como un trailer de una película más extensa. El álbum invita a la inmersión en el pasado de la ciudad.
La crítica considera al escritor avilesino como uno de los primeros autores de cómic en Asturias. «Pero esta hestoria no es, ni mucho menos, un cómic al uso. Participa, de acuerdo, del lenguaje del tebeo, pero yo creo que se trata de una historieta gráfica y nada más», señala. Solís Santos tiene en prensa la primera monografía del barrio de Sabugo -el suyo propio-, un libro con el que, recientemente, consiguió el premio «Patac». Lo pretérito, la curiosidad por el camino recorrido, le llevó también a contar el pasado de una de las familias más conspicuas de la comarca: los Maribona. Aquella investigación tomó forma de libro: «La memoria de les dos orielles».