Nubledo,
Illán GARCÍA
La Casa de Encuentros fue y es foco de debates políticos. Para el gobierno (USPC-PP) el edificio ha de ser demolido, mientras que para IU hay que recuperarlo «cueste lo que cueste, ya que es patrimonio del concejo». El PSOE, tercero en danza, opina que hay que buscar una solución ante «las ocurrencias que plantea la USPC».
Este edificio construido en 1999 con fondos europeos -concretamente con el plan Urban- nunca se llegó a inaugurar. En un principio, se preveía su apertura para el otoño de 2000. La obras se complicaron por defectos de ejecución y por una serie de problemas administrativos que acabaron por convertir la casa de encuentros en un cascarón vacío. Tan sólo un encuentro de informáticos, allá por 2003, dio vida a este singular edificio que se construyó con Severino Zapico (PSOE) como alcalde.
Las posturas políticas están enconadas y ningún partido quiere dar su brazo a torcer. Los que desean mantener en pie la casa de encuentros advierten, además, de que si se derriba el polémico edificio se tendrá que devolver a Bruselas la nada desdeñable cantidad de un millón y medio de euros, lo que costó su construcción.
El gobierno, por su parte, asegura que se informará sobre la supuesta devolución del dinero antes de dar un paso adelante. Pese a todo, la decisión está tomada: la casa de encuentros se demolerá.
Los populares ya piensan en desarrollar un plan de construcción de un recinto ferial en el que tenga cabida un auditorio para grandes eventos. El PSOE asegura que dispone de un proyecto ambicioso para la zona que presentará en los próximos días. La USPC dice que también tiene un plan, e IU, que aboga por recuperar el edificio, pretende que se convierta en un «centro multidisciplinar». Pese a que todos los partidos piensan en el futuro de la casa de encuentros, no hay nada en claro.
Lo único en lo que todos están de acuerdo es en que el edificio presenta un avanzado estado de abandono. La oposición (PSOE e IU) le echa la culpa al equipo de gobierno, «que dejó morir la instalación». IU incide, además, en que el alcalde, Luis Belarmino Moro, desoyó un acuerdo plenario del 11 de febrero de 2003 en el que se pedía que se depurasen responsabilidades con la constructora al ver que el edificio aún no se había finalizado. Por su parte, la USPC y el PP apoyan que el edificio desaparezca lo antes posible para hacer borrón y cuenta nueva con la explanada de la cuesta de Los Campos.