La Callezuela, E. CAMPO
La Consejería de Cultura concedió al Ayuntamiento de Illas una ayuda de 8.618 euros, en el marco de las subvenciones a entidades locales, para recuperar los restos de la vieja iglesia de La Peral. Según explicó el director general de Patrimonio, José Luis Vega, esta cantidad servirá para consolidar y restaurar las ruinas, así como para investigar sobre los orígenes de la construcción. El alcalde de Illas, Alberto Tirador, tiene el propósito de confirmar si la iglesia es de origen prerrománico, tal y como parecen apuntar los indicios. L'Azagaya será la empresa encargada de coordinar los trabajos, que incluyen tres catas arqueológicas.
Tirador explicó que hoy mismo comenzará el desbroce del viejo templo, que fue abandonado después de que entrara en uso la iglesia actual, construida en el siglo XVIII y remodelada en varias ocasiones. El edificio se encuentra apartado del núcleo actual de población, en la zona conocida como El Viso. Los muros se levantan varios metros e incluso queda el arranque de lo que podría ser una bóveda de crucería en la parte que ocupó el ábside. Los vecinos de La Peral identifican este emplazamiento con el asentamiento primitivo del pueblo, según consta en la Carta Arqueológica del concejo; eso está avalado también por la existencia en las cercanías de una casa solariega con escudo que se derrumbó hace varios años.
El plan de obra, según indicó Tirador, es el siguiente: la primera tarea será limpiar el entorno, eliminando los arbustos que se «comen» los muros. Además se hará un estudio topográfico y tres catas arqueológicas: dos dentro de la iglesia y una tercera en el recinto donde se piensa que estaba ubicado el cementerio. La idea del Ayuntamiento es que con la subvención regional, añadiéndole una pequeña inversión municipal, se podrán dejar los restos en buen estado de conservación, consolidados y con una datación que permita conocer los orígenes del edificio.
El objetivo es que el viejo templo salga del olvido y sea un recurso turístico para el concejo de Illas, especialmente si se confirman los orígenes prerrománicos, teniendo en cuenta la importancia de los edificios de esta época. Santa María del Naranco, San Miguel de Lillo y San Julián de los Prados, en Oviedo, son las construcciones más famosas del Prerrománico asturiano.