A. P. G.
Un auténtico fracaso. Éste es el balance que hace de la última edición de la Feria de Muestras de Avilés y Comarca (Femac) buena parte de los comerciantes que entre el viernes y el lunes ofertaron sus productos en el pabellón de La Magdalena. Los participantes hablan de escasa afluencia y de menos ventas que otros años, mientras que los organizadores aseguran que unas 31.000 personas acudieron al antiguo pabellón de ganados a lo largo del puente festivo.
Mientras unos echan la culpa del «fracaso» de la feria a la crisis, otros la atribuyen a una retahíla de carencias de Femac. «La crisis se nota mucho, y más todavía en las ferias que en la tienda», aseguró María José Gión, una de las participantes. Esta mujer criticó que el pabellón no cuente con ningún cajero automático, lo que le ha hecho perder ventas. De su misma opinión es el artesano Miguel Rubio, otro de los vendedores que participaron en Femac. «Esta feria está condenada a morir. Apenas hay expositores que no sean institucionales y la gente no viene porque no hay nada que ver. No hay ni dónde comer ni un cajero automático. Esta feria tiene que tomar otro rumbo. Me pensaré si volver», señaló Rubio. «Esta edición ha sido fatal. Apenas ha habido público y el contenido no es atractivo para el público. No hemos sacado ni para pagar el stand», declaró Sima Álvarez, que desde hace tres décadas participa en actividades feriales.
Algún comerciante satisfecho, los menos, se mostró satisfecho con el resultado de la última edición de Femac. «El producto de precio medio se ha vendido bien pero lo caro, nada de nada. En nuestro caso, la gente respondió mejor que el año pasado», señaló Francisco López, encargado de una cadena de muebles.