Saúl FERNÁNDEZ
S. FERNÁNDEZ
El número de denuncias que atendió la Guardia Civil de Avilés hasta el pasado agosto descendió en una cuarta parte con respecto al mismo período del año 2008. El capitán Manuel Pena, comandante del puesto local, mostró ayer su satisfacción ante esta reducción de los delitos -una tendencia ya iniciada el pasado año 2008- que, según Pena, se debe al incremento de las acciones preventivas y a la mayor presencia de los agentes en sus zonas de influencia dentro de la comarca (Avilés, Llanera, Gozón, Castrillón y Soto del Barco).
Pena explicó que la disminución de denuncias se ha notado especialmente en los robos con fuerza, concretamente, un 27, 9 por ciento menos. La reducción de las infracciones penales se cifra en un 22, 1 por ciento y las denuncias contra los malos tratos han bajado un 26, 9 por ciento. El comandante del puesto de Avilés, sin embargo, se mostró prudente en la valoración de los datos que ayer hizo públicos a las puertas de la iglesia de Llaranes. «Estas cifras son hasta agosto, no hemos terminado el año todavía...», comentó. «Si las cosas siguen por esta línea no nos quedará más remedio que felicitarnos», admitió. «Vigilamos mejor, no cabe duda», añadió en el día de la patrona del cuerpo de seguridad más carismático de España.
Y es que la Guardia Civil celebró ayer su fiesta anual, la Virgen del Pilar, el Día de la Hispanidad y la Fiesta Nacional. Los agentes avilesinos amanecieron para asistir a la tradicional misa que el párroco de Llaranes, José María Murias, dice cada 12 de octubre. En el atrio del templo se dieron cita todas las autoridades locales, desde Pilar Varela, alcaldesa de Avilés, a representantes de los grupos políticos municipales. Asistieron al oficio religioso el comisario de la Policía Nacional, Dámaso Colunga, y el jefe de la Policía Local, Eloy Benito Calzón.
Los datos que resumen el trabajo de la Guardia Civil -la disminución notable de la delincuencia- coinciden con los que el pasado 2 de octubre ofreció el comisario de Avilés. Según éstos, en los primeros ocho meses de este año el número de infracciones como robos con violencia o intimidación, robos en locales comerciales, tirones, sustracciones de vehículos o hurtos se redujo un 22 por ciento respecto al mismo período de 2008, lo que quiere decir que hasta el 31 de agosto se cometieron 273 delitos de ese tipo frente a los 350 de los mismos meses del año pasado. El comisario resaltó entonces, asimismo, que la tasa de criminalidad en Avilés -de 25,3 infracciones por cada mil habitantes- es muy inferior a la media nacional.
Sergio Álvarez se olvidó el tricornio en casa. «Se lo hicieron, no se crea», comenta Roberto Álvarez, el padre del chaval, que es cabo de la Benemérita desde hace veintiún años. Sergio, sin tricornio, luce el uniforme verde de la Guardia Civil, el cuerpo de seguridad más reconocido de cuantos operan en España. El niño, más serio de lo habitual, posa para el fotógrafo. Le lleva en brazos su abuelo Ramiro Álvarez, el primer guardia de la saga. Los tres forman parte de una cadena histórica que comenzó en 1844, de la mano del presidente González Bravo y del segundo duque de Ahumada. Se les encargó entonces la seguridad de los caminos rurales atestados, en aquellos años, de bandoleros de toda laya.
El abuelo comentaba ayer que ya está retirado. «Nací en 1940 y estuve treinta y siete años en el cuerpo», recordó. Su hijo, Roberto, entró en la Guardia Civil en 1988 y ahora está al frente de la Patrulla Fiscal Territorial (Pafite) de Avilés, la que se encarga de la vigilancia de las costas, del cumplimiento del pago de los impuestos que gravan los gasóleos y los alcoholes. «El contrabando», especifica. El tercero, Sergio, de momento no tiene más responsabilidad que la de lucir el uniforme minúsculo de los días de fiesta.
Ramiro Álvarez inició su trabajo en la provincia de Cantabria. «Pasé por la cuenca minera y, al final, me destinaron a Gijón; había que vigilar la cárcel», recuerda. Roberto sirve en el puesto de Avilés desde el año 2000. La compañía de Avilés, la segunda de las adscritas a Gijón, es una de las mayores del Principado.