La Callezuela,
Illán GARCÍA
La Seronda es la época del año en la que los vecinos se organizaban en «andechas» para ayudarse unos a otros a realizar las labores del campo. Se organizaban esfoyazas y se celebraban amagüestos, tradiciones que en muchos casos han desaparecido. Precisamente para dejar testimonio de esas costumbres en riesgo de extinción diferentes asociaciones de Illas se han unido -y ya van cuatro años- para organizar la feria del otoño en La Callezuela. El certamen tiene el apoyo del grupo folclórico «Escontra'l Raigañu», la mancomunidad Comarca Avilés y el Ayuntamiento de Illas.
En aquellos tiempos de «andechas» y sextaferias también se degustaban los productos obtenidos de la matanza del cerdo y sidra dulce. Así que en la Seronda de Illas no faltan los tortos de maíz y el picadillo ni tampoco hamburguesas de jabalí o frixuelos. Y como en toda fiesta illense que se precie, también es posible catar el queso local por excelencia, el de La Peral.
El concejo de Illas, gracias a estas jornadas, potencia su capacidad turística a través de la gastronomía y la artesanía. Cesteros, madreñeros o ferreros muestran sus labores en la cancha deportiva de La Callezuela, en un espacio en el que se entremezcla la tradición y la modernidad. Modernidad que se ejemplifica con la sangría de sidra, una revisión de la tradicional bebida asturiana.
Los niños también tienen su espacio. Desde por la mañana, participaron en los talleres artesanales infantiles y asistieron boquiabiertos a los cuentacuentos ofrecidos por «Caracol Teatro», que se centraron en los animales de los cuentos. La música también protagonismo en la primera jornada de esta feria de la Seronda. Una muestra de bailes tradicionales y un concierto cerraron la jornada.
A pocos metros de la fiesta, los propios vecinos del concejo aprovechaban la afluencia de visitantes a la feria para hacer negocio. Un tablón y dos caballetes bastaban para confeccionar un mostrador en el que se vendían manzanas «de aldea» a un euro el kilo, según rezaba el cartel. Y es que en Illas, cada feria de la Seronda es un acontecimiento que reúne a decenas de personas de la comarca que quieren degustar productos gastronómicos y adquirir alguna que otra pieza de artesanía.
La Seronda se convierte así en una revisión de aquellas jornadas de trabajo de antaño en los que los vecinos se juntaban para hacer más livianas las tareas del campo.