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Exportar, cuestión de supervivencia

Empresas avilesinas como Monrasa, Alusin o Coalusa preparan su desembarco internacional azuzadas por la crisis y la saturación del mercado español

 
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Amaya P. GIÓN
La saturación de los mercados nacionales viene obligando desde hace unos años a un buen número de pymes de la comarca a dar el salto a otros países por simple cuestión de supervivencia. La recesión económica no ha hecho más que agudizar los procesos de internacionalización para dar salida a unos productos que en España ya no tienen cabida. El salto al comercio exterior, de todas maneras, ya era bien conocido por decenas de empresas avilesinas. Firmas como Idesa, Aleastur, Joluvi, Asturfeito, Hiasa o las del Grupo Daniel Alonso llevan años vendiendo sus productos en medio mundo. Algunas, de hecho, admiten que de no ser por las exportaciones habrían sido barridas por la crisis. Y es que el futuro, según insisten los expertos, está en el exterior; tan fácil de decir como complejo de poner en práctica, a tenor de las vivencias que los empresarios avilesinos han compartido con LA NUEVA ESPAÑA.

El ritmo de incorporación de las pymes asturianas al mercado exterior es todavía significativamente menor que en otras regiones. El volumen total de las exportaciones ascendió el año pasado a 3.190 millones de euros, un 13 por ciento menos que en 2007, según las estadísticas que maneja el Instituto Español de Comercio Exterior. Entre enero y julio de 2009 se han exportado productos por valor de 1.425 millones de euros, cuando en esos mismos meses de 2008 las ventas fueron un 24 por ciento superiores. El motivo: la crisis económica. «La situación económica afecta de forma más sensible a las exportaciones asturianas que a las del resto de España. La razón: mucha concentración en pocos productos, de pocas empresas, en mercados maduros que dependen mucho de la buena o mala marcha de los mercados europeos», explica el economista avilesino Javier García, director de la consultora Instituto Cíes.

El director de operaciones de Idesa, Daniel Couso, constata esta opinión. «Con la crisis vimos cómo se cancelaban muchos de nuestros proyectos, que ahora, por fortuna, comienzan a activarse. Percibimos cierta reactivación del mercado internacional. El comercio exterior, al ser más amplio, te da muchas más oportunidades», apunta Couso. Idesa comenzó a exportar hace 17 años, también en una época de crisis, si bien no tan acuciante como la actual. Ahora vende a prácticamente todo el mundo: desde Australia a Noruega y desde México al Magreb.

La empresa Mefasa, con sede en San Juan de Nieva, exporta a Europa, Canadá, Venezuela, Chile, Túnez, India, Marruecos y busca ahora nuevos mercados en Singapur. «Estamos aguantando la crisis gracias a las exportaciones. Si nos limitáramos al mercado nacional ya habríamos estado fuera de bolos a principios de año», señaló un portavoz de la firma, que emplea a unos 150 trabajadores.

Una de las pymes de la comarca más veteranas en cuanto a internacionalización es Asturiana de Aleaciones (Aleastur), ubicada en el polígono de Maqua. «Siempre he dicho que una persona que es capaz de vender productos en España puede venderlos en muchos países», sostiene José Martínez, accionista mayoritario de la empresa.

Pero ¿qué dificultades se encuentran los empresarios en la conquista de nuevos mercados? «En su momento fue muy duro. Imagínese a un español hace veinte años con la bandera de España intentando vender productos tecnológicos. Te miraban un poco raro», bromea Martínez. «Exportar cuesta, es complicado, es una fuerte inversión tanto en lo económico como de tiempo», prosigue el accionista de Aleastur.

«Exportar no es una actividad fácil ni obvia, requiere de muchos pasos y esfuerzos por parte de las empresas y, por tanto, de ayudas para afrontar ese largo camino. Esto parece obviarse cuando se habla de la internacionalización de las empresas», indica Javier García. El economista explica que es «muy difícil comercializar tus productos en otro país del mundo si antes no has invertido tiempo, establecido acuerdos con empresas locales o controlado cómo llegar a los canales donde distribuir los productos».

En estos tiempos de crisis los políticos animan más que nunca a las pymes a romper fronteras. En ello están algunas firmas locales. Mantenimientos y Montajes Ría de Avilés, S. A. (Monrasa) está poniendo en marcha un departamento de comercio exterior con la vista en tierras africanas. Pretende llegar al mercado argelino de la mano de consorcios empresariales.

Monrasa no es la única que da el salto a la internacionalización en plena crisis. También Alusin (empresa familiar dedicada a la transformación de productos de aluminio) se está preparando para exportar. La firma se ha fijado en los mercados italiano y francés. «Allí se están abriendo grandes oportunidades de negocio relacionadas con la energía solar y fotovoltaica. En España estos sectores ya están muy limitados tras el último cambio normativo», explica Javier Fernández Font, responsable de proyectos de Alusin.

Más verdes están en la firma Coalusa (Comercial y Transformados del Aluminio, S. A.), con sede en Las Arobias. «Estamos dando los primeros pasos a la internacionalización. De hecho, el 1 de octubre comenzamos el estudio de posibilidades y de mercados potenciales», señala Antonio Noguerol, gerente de la firma. «El mercado nacional ya no da más de sí. Por aspectos relacionados con la logística, hemos puesto la vista en países cercanos, como Portugal, Francia, Alemania o los del Benelux, pero aún no tenemos nada definido», aclara Noguerol.

En la actualidad existe una amplia diversidad de instrumentos públicos al alcance de las empresas de materia de innovación y de la internacionalización, como el Icex, el Idepa, Asturex y las cámaras de Comercio. «En este momento se puede acudir a estos recursos públicos, subvenciones, préstamos participativos o créditos blandos, porque serán de vital importancia para gestionar la tesorería y acometer las nuevas inversiones que permiten escalar en el mercado y, con ello, llegar a otros países de forma estable y rentable», opina el economista avilesino Javier García.

Más de 6.000 millones de personas conforman el mercado mundial, un gran océano de oportunidades que suponen un reto para las pymes avilesinas y asturianas. Y es que el futuro comercial, aseguran empresarios y economistas, está en el exterior.

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