Luanco,
Illán GARCÍA
Las obras de reurbanización de la calle de San Juan de Luanco aún no han empezado y ya causan revuelo. Los vecinos y comerciantes de esta calle próxima al paseo de La Ribera aplauden que la red de saneamiento se vaya a renovar y esperan que desaparezcan de esta manera los malos olores. No obstante, critican que el corte del tráfico en esta vía -algo necesario para poder hacer las obras- provocará serios problemas de circulación en todo Luanco. La calle es pequeña, pero soporta un intenso tráfico rodado, ya que es un eje que vertebra el centro de Luanco y lo comunica con la salida de la villa. El corte de la calle de San Juan obligará a que los vehículos tengan que salir desde el centro urbano por la avenida del Gayo.
«Hoy mismo ya no dejaron que se acercara una furgoneta de reparto», protestó uno de los comerciantes de la calle refiriéndose al corte de la vía. El Ayuntamiento ya ha pensado en una alternativa al tráfico, aún no definitiva, que se hará efectiva en los próximos días. «Cambiaremos el sentido de la calle Marcelino Rodríguez, paralela a la de San Juan, para solucionar el problema», explicó el alcalde, Salvador Fernández.
Otro de los asuntos que preocupa a los vecinos es la futura peatonalización de la calle San Juan. Los comerciantes esperan no «pagar el pato» de que no puedan pasar coches por su calle y se muestran preocupados por un posible descenso de las ventas. «En la calle Salvador Escandón y en la de Ortega y Gasset se pensaba lo mismo y se dio el efecto contrario. Que les pregunten a los comerciantes de la zona», apuntó el teniente de alcalde, Ramón Artime, quien añadió: «Toda mejora ocasiona molestias y, además, tenemos que subsanar el problema de la red de saneamiento». La peatonalización de las calles, según Artime, se vincula directamente con la construcción del futuro aparcamiento subterráneo que se construirá en la plaza de la Villa, frente al antiguo Ayuntamiento.
Otros comerciantes de la calle, como el hostelero Cayetano Pelayo, reclaman un dispositivo especial de vigilancia, «ya que mientras esté cortada por las obras, por aquí no podrá pasar ningún agente del orden a controlar».