Un paseo por Fernández Balsera o por el segundo tramo de La Cámara es ilustrativo de la situación que atraviesa el comercio en Avilés. Ambas calles, situadas en el centro de la ciudad, están llenas de bajos cerrados. «Hay muchos locales vacíos, pero es que están muy caros, sobre todo en el centro», explica una trabajadora de la inmobiliaria Regueras. Según su experiencia, hay demanda, pero los precios desaniman. «Mucho tiene que espabilar la ciudad con el Niemeyer; está todo cerrado o en liquidación», corrobora Victoria Alonso, de Aldama.