E. CAMPO
Los propietarios de viviendas en la fachada marítima de Avilés, especialmente en las calles del Muelle y Llano Ponte, confían en que el «efecto Niemeyer» venga a revalorizar un área que hasta ahora era de las más degradadas de la ciudad. Según las inmobiliarias consultadas por este periódico, a la hora de poner un piso en venta los dueños destacan como un «extra» a tener en cuenta las «vistas al Niemeyer». No obstante, la construcción del equipamiento cultural todavía no tira con fuerza del sector inmobiliario, que atraviesa un momento más difícil aun que en el primer semestre del año. «Yo creo que el efecto Niemeyer puede notarse a largo plazo, pero ahora no, en absoluto», asegura Victoria Alonso, empleada de la agencia Aldama.
«Agarrarse al Niemeyer» es la expresión que utiliza Jorge Sánchez, asesor comercial de Alfa Avilés, para explicar ese interés por parte de los propietarios, que de momento no cuenta con eco entre los compradores. No obstante, Sánchez no cree que esto tenga nada que ver con el hecho de que en Avilés los pisos de segunda mano no bajen de precio, a diferencia de lo que sucede en otras ciudades como Oviedo y Gijón. Y es que los agentes inmobiliarios consultados consideran que lo que ocurre es que no hay necesidad de venta urgente, y por eso los propietarios no dan su brazo a torcer rebajando los precios: sólo cuando hay una urgencia llegan las rebajas.
Los inquilinos de Llano Ponte y la plaza de Santiago López tienen también en cuenta el proyecto del Ayuntamiento de reurbanizar este espacio, que además será espacio de recepción de visitantes con la conversión de la lonja en el lugar de acceso a la pasarela en forma de «grapa» que conectará con el Niemeyer. Eso es el futuro, pero el presente es una «zona fea», tal y como la describe una agente inmobiliaria, y sería absurdo que los propietarios subieran más los precios por esas vistas a la arquitectura que diseñó Oscar Niemeyer.
Así las cosas, el panorama inmobiliario sigue negro en Avilés. «Está estancado, mucho más que en el primer y segundo trimestres del año. En septiembre había incluso opciones de venta, y en verano, pero ahora mismo está todo parado, no entra nadie ni para vender ni para comprar», asegura una profesional del sector. ¿La salida a este frenazo? Que los bancos abran el grifo del dinero.