FERNANDO PRENDES
Imagínense que hubiese un gozoniego que tuviese numerosas calles y avenidas en Francia, que también tuviese alguna en otros lugares de España, ¿se lo imaginan? ¿qué pudo haber hecho ese hombre? Imagínense que el mérito de ese hombre hubiese sido combatir a los nazis, derrotarlos y echarlos del sur de Francia, ello hasta alcanzar el grado de comandante del ejército francés ¿se lo imaginan? Y liberada Francia, imagínense que regresase a España a intentar acabar con el último régimen fascista que quedaba en Europa tras la II Guerra Mundial, y por eso fue capturado y ejecutado. ¿Se lo imaginan?
Pues no imaginen más, ese hombre existe, y ese hombre era Cristino García. Un gozoniego al que podríamos ver retratado en películas como «Salvad al soldado Ryan», «Los cañones del Navarone»... o más actualmente en «Malditos bastardos», ya que su vida y acciones fueron las propias de un héroe de película. Pues sepan que es más fácil ver una película de Spielberg sobre Cristino García protagonizada por Brad Pitt, y que pueda ganar cinco Oscar, ... que ver una cale en Luanco dirigida a tal personaje.
Desde el Ayuntamiento se dice que no se quiere politizar el nombre de las calles de Luanco, eso es algo loable, loable si no fuese porque el nombre de muchas de las calles de Luanco llevan ya su nombre por criterios políticos. Pero aún siendo así, en este caso no es de recibo tal argumentación: Cristino García no era un político, tenía sus ideas pero no era un político, Cristino era un héroe y un luchador por la libertad, ello por encima de su militancia comunista (cosa que aunque no comparta, tampoco me parece una mácula). Cristino fue un héroe con independencia de que hubiese militado donde hubiese militado, lo que pasa que es que parece ser que el haber sido de izquierdas es un problema solo en su concejo natal, no lo es en Francia donde fue condecorado por gobiernos de derechas. Lo cierto, y eso es verdad, es que resulta más difícil encontrar héroes en la II Guerra Mundial, que sean españoles y que ideológicamente fuesen de derechas. Es más difícil simplemente porque esa gente combatía hombro a hombro con los nazis, y evidentemente eso no te va a reportar demasiados honores. Quizás haya gente que crea que es igual dar una calle a Cristino García que dársela al «Batallón de las SS-Freiwilligen Grenadier Regiment 70», batallón nazi, con 300 españoles (algunos asturianos, y quizás alguno de Gozón) que participó en la última defensa de Berlín al lado de Hitler. Quizás en el gobierno local haya quien lo prefiera, o quien pretenda decirnos que todos eran iguales, pero no es así, simplemente unos eran los malos y otros los buenos (que se lo pregunten a los seis millones de judíos). Pero por desgracia aquí ni todos los muertos son iguales, ni todos los verdugos tampoco.
El alcalde de Gozón ha dicho que no le gusta poner nombres de personas a las calles, y quizás tenga su punto de razón, pero seguro que dentro de un tiempo, cuando ya no sea alcalde, su partido pedirá que den su nombre a una calle, y sin duda la recibirá porque quizás se lo merezca, no sé si tanto como Cristino, pero sí sé que la tendrá (a no ser que prefiera renunciar para ponerle el nombre de una cosa, como sugirió el otro día). Solo cabe y pedir cordura; y que el gozoniego que lo merezca reciba una calle si sus vecinos lo quieren (hay muchas dadas por muy dudosos logros y méritos), y desde luego Cristino García también la merece.