S. F.
«La plaza de Santiago López debería volver a ser de la Alameda vieja», propone el cronista oficial de la villa, Justo Ureña. «Santiago López era de Bilbao, un naviero que se hizo millonario cargando carbón en el puerto... fueron los consignatarios los que propusieron que diera nombre a la plaza que se asoma al Niemeyer; pagaron, incluso, la lápida de mármol», recuerda.
Cuando Ureña habla de la plaza de Carlos Lobo menciona el nombre anterior: plaza de San Nicolás. «Pero aquí no se trata de eliminar a Carlos Lobo, fue alcalde en dos ocasiones. En una de ellas le destituyó el gobernador tras un enfrentamiento con los funcionarios. Lo natural sería llevar su nombre a otra zona de la ciudad», señala. Otra plaza que debería volver por sus fueros, según el criterio de Ureña, es la de los Hermanos Orbón: «El nombre que siempre tuvo fue el de Las Aceñas, molinos de agua que aprovechaban las mareas para moler el trigo», explica. ¿Y qué se hace con estos hermanos? «Trasladarlos», responde el cronista. «La calle de Émile Robin siempre fue la de la Ribera, porque iba a la ría. Si se quiere seguir recordando a Robin se puede hacer en otro sitio», comenta.
Se da la circunstancia, además, de que en Avilés no se recuerda a avilesinos tan conspicuos como el médico, escritor y fotógrafo avilesino Octavio Bellmunt, autor -junto a Fermín Canella- de una de las monografías históricas más respetadas del momento: «Asturias». «Pasa lo mismo con el rey Alfonso IX, que concluyó las murallas de la ciudad, que estableció en Avilés los alfolíes de sal, cuando la sal era como el petróleo, que pavimentó la ciudad...», propone.
«Considero adecuado el cambio que se hizo de calles como las de José Antonio, como la del general Mola... no eran nombres adecuados a la historia de la ciudad. Lo natural, para no herir susceptibilidades, sería huir de nombres de políticos, para evitar el baile que siempre se ha dado en este concejo. Mis padres cuando salían decían: "Vamos a dar un paseo por la carretera del Torno" y no por la calle del conde de Guadalhorce... ¿Por qué no devolver los nombres originales a su sitio? Ya se hizo con Galiana», concluye.