Elisa CAMPO
«A las cinco en el Astoria"», el último disco de «La Oreja de Van Gogh», podría tener una segunda parte: «A las nueve en el Chillida Leku». A esta hora y en este lugar el popular grupo citó a Ostap Pechenyi, un violinista de origen ucraniano pero afincado en Avilés, para participar en la grabación de uno de los videoclips de su nuevo disco. Ostap Pechenyi, que concluyó sus estudios en el conservatorio superior con matrícula de honor y premio especial de fin de carrera, estuvo hace unas semanas en San Sebastián para participar en un trabajo nuevo para él pese a su ya larga trayectoria de actuaciones y escenarios.
Los productores de la grabación contactaron con el avilesino a través de una amiga que les habló de él. De entre todos los candidatos hicieron una selección en la que tuvieron cuenta no sólo los méritos profesionales y el currículo, sino también la imagen. «Tuve que mandar fotos, el número de ropa, de calzado?», explica el violinista. Su talla «L» y 43 de pie dieron las medidas precisas. «Pero no fue sólo por eso», añade entre risas, «buscaban gente profesional que fuera capaz de poder trabajar sin tener la partitura con anterioridad». Pablo Benegas, Álvaro Fuentes, Xabi San Martín, Haritz Garde y la nueva vocalista, Leire Martínez, aguardaban su llegada para comenzar la grabación del videoclip de este afamado grupo español.
A ciegas, pues, llegó Pechenyi a San Sebastián. La noche anterior le enviaron una grabación con la melodía que tenía que tocar. Era jueves, y a las nueve de la mañana ya estaba en la capital guipuzcoana, en el punto de encuentro pactado: el Museo Chillida Leku. Lo primero que vio fue un piano de cola en medio del césped verde, y todos los elementos de un estudio de grabación. Ocho músicos de toda España fueron citados de este modo y sometidos luego a una intensa sesión de maquillaje. Los saludos y presentaciones se realizaron entre sombras y colorete. «Como somos todos estudiantes estamos acostumbrados a aprovechar el tiempo», explica. Él actualmente cursa un posgrado de violín en Zaragoza, bajo la tutela del profesor Nicolás Chumachenco.
Después del maquillaje hubo unos momentos para ensayar la melodía, y finalmente más de cuatro horas de rodaje dieron pie a conseguir un trabajo de tres minutos de duración. «Las últimas 20 tomas ya fueron perfectas, pero los productores trabajaron muy escrupulosamente», indica Pechenyi. Mientras los músicos realizaban su tarea, los cinco componentes de la «Oreja» interpretaron su parte. La grabación suscitó mucho interés por parte de los vecinos de San Sebastián, que se acercaron al parque del Chillida Leku para escuchar en primicia una canción que el grupo espera que se convierta en un nuevo éxito del pop.
«Me sorprendió la humildad de los chicos de la Oreja, se portaron muy bien con nosotros», destaca Ostap Pechenyi. Los artistas estuvieron hablando con los músicos durante el rodaje, de forma distendida, y al violinista le contaron que viajan mucho a Europa del Este, y en especial a la capital de Ucrania, Kiev, en busca de escenarios para sus videoclips.
«Fue una experiencia nueva. Últimamente estoy haciendo cosas distintas a las que se suponen más tradicionales, a lo que te enseñan en el conservatorio, que es dedicarse a tiempo completo a un trabajo serio y profesional; yo estoy buscando terrenos nuevos, a veces sólo por curiosidad: jazz, tango, música diferente, ahora es el pop», explica el joven músico. Todos estos estilos son, para él, campos desconocidos por conquistar. Su referente es el violinista Gidon Kremer, uno de los grandes solistas, que combina su trabajo de músico «clásico» con el de intérprete de música moderna y contemporánea. «Es alguien que lo abarca todo, un Picasso para la música». Él, de momento, no lo hace mal: tiene en su agenda conciertos de música clásica, ópera, música alternativa, jazz y diseño musical para eventos. «Sí, el mundo del conservatorio se me ha quedado algo pequeño», resume.
Cada paso nuevo que da, como ese rodaje con «La Oreja de Van Gogh», es para el músico avilesino una forma de ir cambiando y ampliando su visión del mundo y de la música. Los límites no se quedan ahí, y ya está hablando con un grupo de música celta con el que podría empezar a participar. «Me pica la curiosidad», confiesa. Y concluye con una reflexión: «En Asturias el mundo clásico es de mucha calidad, pero hay muchos músicos y artistas de todo tipo que se quejan de que esto es lo único que hay». Él se plantea en estos momentos si seguir estudiando en España o si salir el próximo año: «La formación aquí es limitada, pero es cierto que existen muchas posibilidades de hacer otras cosas. Yo no me esperaba una vida tan interesante como la que tengo».