RAMÓN ARBESUK
COMERCIANTE, PRESIDE EL CENTRO ASTURIANO DE LA HABANA EN AVILÉS
Hay personas que se enamoran tan platónicamente de las cosas que si opinas de manera diferente a ellas ya te colocan en la lista de ignorantes. Aun así, creo que la supuesta pasarela para salvar las vías del tren y comunicar con el Niemeyer, como cualquier otra urbana, es libre de opinión. A mí, personalmente, me recuerda a un «tinglado portuario» con cinta transportadora incluida.
Me imagino que son los «mimbres» que disponían los técnicos, que con su ubicación y su presupuesto han realizado el mejor diseño posible. La verdad es que tampoco nos han dado la oportunidad de ver otros proyectos para comparar. Aun así, el problema considero que no es de diseño, sino de la eficacia del mismo.
Vamos a ponernos en situación: se celebra un acontecimiento importante a las ocho de la tarde, digamos en el mes de enero (pleno invierno), con asistencia de personalidades del mundo cultural, político y civil, que requiera «media etiqueta». ¿Se imaginan ustedes que estas personas van a ir caminando hasta el Niemeyer por la pasarela proyectada si, además, el día está de lo más desapacible? Pues más bien creo que no. Diría que irán en coches privados o se desplazarán en confortables autobuses. Entonces, ¿para qué seguir con un proyecto de hierro y hormigón que a todas luces no resuelve la comunicación?
No sería correcto por mi parte rechazar la pasarela si no propusiera otra alternativa que creo más cómoda, más eficaz e incluso hasta más económica y, por supuesto, reduciendo el recorrido hasta el tan ansiado Centro Niemeyer.
Aceptando que las vías del tren a corto o medio plazo no se van a cambiar de sitio, la primera actuación que propongo se inicia con el traslado o eliminación del edificio de la antigua pescadería, ya que hay que librar de obstáculos visuales la panorámica que desde la ciudad y sobre todo desde la Oficina de Turismo va a existir del Centro Cultural Niemeyer. La plaza de Santiago López se convertirá desde ese momento en la antesala de la travesía, con unos jardines de alto diseño rodeados de un conjunto de edificios recién restaurados que va a ofrecer al visitante unas sensaciones muy positivas.
La segunda actuación es abrir un paso a nivel peatonal (no apto para vehículos) de alto nivel tecnológico justo delante del puente de San Sebastián, que es el paso natural y más racional al ser el camino más corto y el más idóneo para llegar al tan afamado Centro Cultural Niemeyer.
Y como tercera y última actuación será la urbanización de una vía peatonal, por supuesto, bajo techo, para tantos días desapacibles que puede haber al año, incorporando de esta manera a todo el recorrido el primer bulevar de la Isla de la Innovación.
Llegados a este punto, es aquí donde los técnicos tienen que poner «todo su saber profesional» para lograr un paseo atractivo que invite a ir caminando desde la ciudad para que todos los avilesinos y avilesinas y, por supuesto, todos los visitantes puedan participar en las actividades que se van a desarrollar en el Centro Cultural (exposiciones, conciertos, actos culturales, congresos, etcétera), sin olvidarnos de la extraordinaria panorámica de la ciudad que se va a poder contemplar desde el restaurante Niemeyer al desaparecer los obstáculos visuales innecesarios.