T. C.
Cuando Julio César cruzó el Rubicón sabía que no podía dar marcha atrás. La guerra civil contra Pompeyo era una realidad. En Avilés, el presupuesto de 2010 es la particular frontera de los socios de gobierno. Si IU opta finalmente por no apoyarlo, no habrá marcha atrás para la ruptura del pacto.
Ya lo advirtió el PSOE en varias ocasiones, la última por boca de Ana Concejo, portavoz de los socialistas en el Ayuntamiento y concejala de Recursos Económico-Financieros. «No votar los presupuestos implica no estar en el Gobierno», aseguró Concejo.
Las cuentas municipales marcan la línea de actuación del Ayuntamiento a lo largo de un año. Por ese motivo, los responsables de la coalición no entienden que se les quiera dejar fuera del debate de unas inversiones que serán fundamentales en 2010. «¿Cómo quieren que apoyemos unos proyectos acordados entre PSOE y PP? Sería incoherente por nuestra parte gestionar planes que nosotros no decidimos», aseguraron ayer miembros de la coalición de izquierdas.
Pero las desavenencias entre ambos socios de gobierno no son nuevas. A lo largo del último año la tensión entre PSOE e IU ha ido «in crescendo», sobre todo desde que la coalición decidiera formar parte de una plataforma ciudadana contra la privatización del servicio municipal de agua. Y más aún, desde el polémico Pleno que aprobó, con los votos de 23 de los 25 concejales, constituir una empresa mixta para la gestión del agua.
Es más, ya el pasado mes de enero, el pacto casi salta por los aires. Entonces, la Alcaldesa, por su parte, consiguió frenar el afán rupturista de su partido. En IU, pese a que los sectores críticos llevan mucho tiempo intentando que la coalición salga del gobierno, la corriente que lidera Rañón decidió mantener la continuidad del pacto. En ese momento se salvaron los papeles, pero ahora, las tornas han cambiado. La ejecutiva del PSOE, incluida Pilar Varela, ha hablado de forma unámine para vetar a IU en la negociación del canon del agua y en el seno de la coalición, también de manera unánime, se ve esta maniobra como una sentencia de muerte del pacto.