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Luz Casal llegó a Avilés poco antes de la gran gala, vestía de negro y lucía pelo corto y sonrisa amable. «Para mí este premio supone una oportunidad de regresar a esta tierra en la que pasé mucho tiempo y donde aún vive mi madre», recalcó. Para ella fue el premio «HDL Colesterol bueno» que compartió con el cardiólogo Valentín Fuster. «Este galardón es un aplauso», sentenció Luz Casal, que acaba de superar un cáncer de mama. «Me halaga que la gente destaque mi fortaleza, pero así es mi carácter, no tiene ningún mérito. Soy fuerte, para lo bueno y para lo malo», manifestó restándose protagonismo, rodeada de caras amigas, poco antes de recoger el galardón de la Cofradía del Colesterol. Casal encandiló al público con sus ganas de vivir.
Valentín Fuster también se llevó los vítores del respetable, entre los que estaban representantes de la Corporación municipal, la alcaldesa de Avilés, Pilar Varela; el consejo de Salud, José Ramón Quirós, y el bioquímico y premio «HDL» de 2008, Carlos Otín, entre otros. El médico recogió su galardón y se mostró «afortunado de participar en la vanguardia cultural de Avilés». El especialista en cardiología aprovechó, a su vez, para repasar algunos de los proyectos que tiene entre manos en países subdesarrollados en el campo de la nutrición infantil e incidió en la necesidad de apostar por prácticas saludables. «En los últimos treinta años la política de prevención de las enfermedades cardiovasculares ha fallado», subrayó este hombre, inmiscuido en un estudio para detectar de forma precoz los infartos. «Todos los trabajos que realizo son hipótesis para conocer factores de riesgo, como el tabaquismo o la obesidad», explicó.
A Luz Casal y Valentín Fuster les han precedido los científicos José María Ordovás, director del laboratorio de nutrición y genética de la Universidad de Tufts (Estados Unidos); Carlos Otín, catedrático de Bioquímica de la Universidad de Oviedo; Miguel Pocoví, también bioquímico de la Universidad de Zaragoza, por sus estudios sobre el colesterol; la valdesana y discípula de Severo Ochoa Margarita Salas, o la directora general de Salud Pública y Medio Ambiente de la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre otros muchos nombres que ya lucen en sus casas las estatuillas del premio «HDL».
La gran gala del Colesterol la cerró el «Ochote de Asturias» y, poco después, los premiados disfrutaron de una cena saludable. Entonces se presentó el postre «Gloria Mingo», elaborado por el pastelero Miguel Sierra en honor a Gloria Mingo, viuda del doctor Grande Covián. Y es que este médico, natural de Colunga, que destacó en el campo de la nutrición, resumía todos sus conocimientos dietéticos en el consejo de «comer poco de todo y mucho de nada». Para él, la ciencia y la salud también palpitaban en la cocina. Ahora sus palabras son el estandarte de la Cofradía del Colesterol.