Myriam MANCISIDOR
Cientos de personas de la comarca avilesina, menos en todo caso que años atrás, acudieron ayer a los cementerios para honrar a sus seres queridos con rezos y flores cumpliendo así con la tradición de la fiesta de los difuntos. El cielo teñido de nubes grises retuvo a muchos en sus casas y otros tantos acortaron sus visitas a los camposantos debido a las primeras gotas de lluvia. Y es que con Todos los Santos llegó el invierno a la región. El centenario cementerio de La Carriona fue el máximo exponente del gentío arremolinado en torno a sepulturas decoradas con mimo. La celebración litúrgica comenzó con puntualidad a las doce y media pero, desde bien temprano, el desfile de feligreses fue constante.
Santos Sánchez fue, como cada año, el encargado de oficiar la misa de campaña en el cementerio avilesino. «Se suele escuchar con frecuencia una frase que dice que somos hijos de la muerte pero, nosotros, los creyentes, decimos que somos hijos de la vida. Y las personas que han fallecido, si se les recuerda con cariño, siguen vivas y habitan en el reino de Dios», sentenció el párroco de La Carriona, quien invitó a los asistentes a la misa a orar «creyendo que somos hijos de un Padre que es infinitamente misericordioso» y a pedir perdón «como miseria y barro que somos».
Luego hubo tiempo de recuerdo para los muertos: hijos, padres, hermanos, amigos y allegados que ahora descansan en los cementerios de la comarca. Y es que la festividad en honor de los difuntos es un día en el que se remueven sentimientos y revive la tristeza. Las flores son, casi siempre, el regalo de los vivos a sus seres queridos. Y como cada año, los avilesinos se esmeraron en esta ocasión en decorar las tumbas. Pompones, crisantemos, margaritas, gladiolos y claveles adornaban los sepulcros. En algunos casos, las flores tapaban las lápidas. En otros, un simple capullo ensalzaba el humilde sentido de la ofrenda.
Los asistentes al cementerio también encendieron velas que, mayoritariamente, adquirieron a cambio de 50 céntimos en la capilla de La Carriona, que este año lucía su mejor imagen tras la restauración de que fue objeto. La mejora del edificio no pasó desapercibida para nadie e incluso Santos Sánchez agradeció a la alcaldesa, Pilar Varela, la realización de las obras.
Fuera del recinto sacro, los aparcamientos del cementerio fueron insuficientes para dar cabida a tanto coche. La misma situación se repitió en la mayoría de los cementerios de la comarca avilesina. La Policía Local se encargó de regular el tráfico. Los actos litúrgicos continuarán hoy, Día de Difuntos, en las diferentes parroquias.