T. CEMBRANOS
Avilés fue, durante unas horas, «propiedad» británica. Ocurrió en 1762. Entonces, varios navíos ingleses entraron al puerto avilesino y sus tropas, viendo que no había nadie protegiendo el castillo de San Juan de Nieva (ubicado donde ahora está el faro de San Juan), decidieron conquistarlo y plantar su bandera. No les duró mucho la alegría a los ingleses, ya que las tropas avilesinas, en cuanto se dieron cuenta de la maniobra británica, acudieron a recuperar el fuerte.
Alberto del Río, investigador del Archivo Histórico de Avilés, desgranó ayer anécdotas como la anterior durante la charla «Introducción a la historia militar de Avilés», enmarcada en el ciclo de conferencias sobre vida e historia militar organizado por la Sociedad Económica de Amigos del País de Avilés y Comarca. «La vida militar de Avilés corre paralela a su historia. Sobre todo, cuando se habla de protección, se piensa en la muralla y los fueros», comentó Del Río. Y es que la muralla fue, durante muchos años, la principal defensa de los vecinos contra los ataques procedentes sobre todo del mar. «Los ciudadanos avilesinos fueron también muy afortunados por tener el fuero, ya que los libraba de ser reclutados por la Iglesia y los nobles. Además, no podían ser llevados por la fuerza a la guerra», dijo.
Alberto del Río recordó, además, a dos de los militares más destacados de la ciudad: Pedro Menéndez y Pedro Lucuce. «Lucuce es un militar atípico, ya que era científico. Llegó a dirigir durante veinte años la Real Academia de Matemáticas de Cataluña», explicó.
El historiador comentó también los bombardeos que sufrió la ciudad durante la Guerra Civil española por parte de las tropas franquistas. Y es que Avilés se declaró favorable al Gobierno constitucional, la República. Los ataques a la ciudad llegaron por mar, aire y tierra. Así, las bombas lanzadas desde el crucero «Almirante Cervera» causaron daños en el barrio de Villalegre. Por aire, dos aviones atacaron Avilés en octubre de 1937 y con sus bombas destrozaron parte del Ayuntamiento, el edificio de Artes y Oficios, los parques del Muelle y Las Meanas, el teatro circo Somines o edificios de La Ferrería. Durante los bombardeos murieron 3 personas.
Avilés también acogió el primer acto diplomático entre España y EE UU tras la Guerra Civil. Fue en 1956 con un desfile de marines americanos con motivo del traslado de los restos de Pedro Menéndez desde la iglesia de San Nicolás a la de los Padres Franciscanos.