VICENTE MONTES
En pleno temporal de lluvia y ventolera, al Principado no se le ocurre mejor cosa que lanzar un jarro de agua fría sobre las ya exiguas expectativas de la Isla de la Innovación y. La cara de pasmo con que se ha quedado el gobierno local, con Pilar Varela al frente, da buena cuenta de la irrelevancia con que el Gobierno regional se toma las cosas de Avilés. Porque no es sólo este caso: llevamos todo un rosario de «ya veremos» y «estamos trabajando» que agota la paciencia. Uno de los ejemplos más paradigmáticos, el de la ronda norte -mareada con circunloquios para volver al punto de partida después de años-, ya clama al cielo: aún estamos esperando a la prometida visita del secretario de Estado de Infraestructuras, Víctor Morlán.
Al margen de que se evidencia una vez más de qué volátil materia están hechas las promesas de los políticos, lo que resulta preocupante es que la Alcaldesa haya tenido que enterarse de la decisión por el Boletín Oficial, como todo hijo de vecino. A Varela le están poniendo zancadillas los de su propio partido en el Gobierno regional y hasta ahora la Alcaldesa ha callado, por más que por dentro le rabien ciertas decisiones. Sólo en este asunto hemos visto un destello de cabreo e insumisión.
El carpetazo al proyecto de la Escuela de Arte deja más en los huesos al escuálido proyecto de la Isla de la Innovación, que atraviesa penurias y hambrunas en tiempo de crisis. Además el Principado castiga a una Escuela que Oviedo quiso para sí y deja a Varela con una gotera más en su despacho.