Myriam MANCISIDOR
Son carne de estadística: adolescentes y jóvenes que cada fin de semana protagonizan la otra fiebre de sábado noche descorchando botellas de alcohol en las vías públicas. Son los protagonistas del «botellón». Pero, ¿cuál es su alternativa de ocio? Los vecinos, técnicos y políticos que intervinieron ayer en una mesa redonda bautizada «El botellón en Avilés: hablemos claro» que organizó la asociación de vecinos de El Quirinal, perteneciente a la red social de promoción de la salud «A pie de barrio», incidieron en la necesidad de poner en marcha políticas de prevención desde diferentes ámbitos: salud, política, educación, familia y movimientos asociativos. Sólo así, coincidieron, tras casi dos horas de debate, se puede poner punto final a un problema que indigna a los vecinos y daña la salud de los protagonistas.
Tres representantes de la Agrupación Social Independiente de Avilés (ASIA) propusieron, por su parte, trasladar el «botellón» a las afueras de la ciudad, a un espacio espacialmente habilitado para tal fin. A esta alternativa, responsables de Cruz Roja respondieron con un no. «Llevarlos a los extrarradios sería incorporar un riesgo: alcohol y conducción. Ahora, en el centro de la ciudad, están controlados socialmente», explicaron. A la cita faltaron representantes de Juventudes Socialistas, que días atrás defendieron el «botellón» en Avilés. Y es que este fenómeno alentado, principalmente, por el alto precio de las copas en los bares tiene tantos detractores como defensores.
En algunas comunidades como Madrid ya se aplica desde hace tiempo la «ley seca»; en otras provincias, como Granada, se han habilitado espacios para los bebedores de calle. En Asturias está legalizado el consumo de alcohol a partir de 16 años. ¿Y en Avilés? Cada sábado se reúnen especialmente en Cabruñana y la plaza de abastos grupos de jóvenes que dejan tras de sí los restos de unas horas de juerga. Las resacas llegan al día siguiente y las enfermedades asociadas al consumo de alcohol poco después.
Representantes de Cruz Roja destacaron que en Avilés el «botellón» no se debe magnificar y tampoco se puede «criminalizar a los jóvenes» que acuden a estas fiestas al aire libre. Responsables de la asociación de vecinos de Jardín de Cantos subrayaron que «tanta culpa tienen los que beben como los que venden alcohol a menores». Un portavoz de los vecinos de La Arena, en Gijón, añadió: «La solución del botellón debe enfocarse como un problema para la salud». La ex concejala de IU, Rosa Fernández, recalcó: «El alcohol es una droga y los jóvenes no tienen percepción de riesgo. La alternativa al botellón, a mi juicio, sería la prevención no tanto en los consultorios como en los colegios e institutos». La edil de IU Purificación García Villadonga se mostró contraria a las prohibiciones tajantes «porque consiguen justo el efecto contrario» y coincidió con los asistentes a la charla en la importancia de impulsar medidas de prevención. El también concejal de IU, Fernando Díaz Rañón, lanzó una pregunta: «¿Si en vez de reunirse a beber se juntaran para cantar y tocar la guitarra ¿habría las mismas quejas vecinales? Seguro que sí». Y añadió. «Vivimos por desgracia en un país que tiene al alcohol de protagonista y es complicado generar leyes que inciten al no consumo».
Para Roberto Quiroga, de «A pie de barrio», las alternativas no tienen que facilitarlas únicamente la mano privada. «La administración también debe promover alternativas de ocio». Alejandro Cueli, del Quirinal, propuso «dejar de denunciar y buscar soluciones al botellón».