S. FERNÁNDEZ
Con harina de maíz se hacen tortos y tortos se sirvieron ayer por la mañana en la fiesta otoñal del concejo, la sétima Seronda d'Avilés, bajo una carpa, en una plaza de La Exposición cubierta de agua.
La lluvia y el frío casan bien con la tradición. Marisa Luque, presidenta de «Escontra'l raigañu» (Buscando las raíces), explicó que los festejos que promueve su asociación, con siete años de historia, «se han consolidado». Indicó, asimismo, que precisamente por esta circunstancia es bueno sumar a la organización «nuevas asociaciones». La Seronda d'Avilés, por vez primera, corre de la cuenta de la federación «Xuntanza»: «El trabajo en común prueba que el movimiento asociativo goza de buena salud», comentó Luque.
El día comenzó cantando a la lluvia. «Koku La Mazana» se rió del agua con canciones improvisadas a la hora del vermú, la de los tortos. Mientras tanto, miembros de «Escontra'l raigañu» se movían entre fogones preparando el pote de berces con fariñón, un plato del que se sirvieron doscientas cincuenta raciones.
La exhibición artesana tomó el testigo de la música: cunqueiros, texedoras, madreñeros, maniegueiros y cesteiros, todos bajo la mirada curiosa de cuantos quisieron escapar de la lluvia fina y celebrar, de este modo, el otoño del campo en una ciudad industrial.
Precisamente por el agua inclemente, la organización decidió suspender el desfile del carro y los bueyes por la ciudad. La esfoyaza (deshojamiento del maíz), sin embargo, fue uno de los momentos en los que la fiesta creció de forma insospechada. La carpa se convirtió en el escenario de cantarines, chismes y bailes, una esfoyaza «como las de antes», comentó Marisa Luque.
El otoño en Asturias se hila con las hojas del maíz, con las manzanas y con las castañas... Con todo eso, en la carpa de La Exposición se vivió ayer un episodio del pasado.