Juan C. GALÁN
El avilesino Carlos Menéndez Otero se ha enfrentado a la potente maquinaria burocrática de la Universidad de Oviedo. Su arrojo ha tenido premio: Menéndez ha conseguido doblegar el aparato jurídico universitario hasta en dos ocasiones, primero por la vía contencioso administrativa y, posteriormente, en las salas del Tribunal Superior de Justicia de Asturias (TSJA), que desestimó el recurso de la Universidad. Todo por unas manifiestas irregularidades en un concurso público para la contratación de plazas de profesorado en la figura de ayudante.
La peripecia de Menéndez Otero comenzó en abril de 2008. Tras licenciarse en Filología Inglesa, el universitario avilesino elaboró su tesis doctoral sobre literatura y cine irlandés, para lo que apeló a las becas de investigación de la Universidad. Su trabajo mereció el premio extraordinario de licenciatura en 2008. El buen resultado de su tesis llevó a Menéndez a intentar hacerse un hueco en la carrera docente. Y comenzaron sus quebraderos de cabeza. Según la reforma de la Ley orgánica de universidades de 2007, el acceso a una plaza de profesor universitario contempla una serie de fases que el aspirante debe superar dentro de un orden jerárquico. Antes de acceder a la plaza de profesor colaborador -el paso anterior al profesor titular- el interesado debe superar dos escalafones: ayudante, el más bajo y que el aspirante tiene cinco años para aprobar, y el de ayudante doctor que está reservado para aquellos que ya hayan conseguido plaza de doctor. Así, un ayudante doctor no puede presentarse a una plaza de ayudante, todo lo más que pertenece a un estatus inferior al que ya posee.
Pero según Menéndez Otero, las listas de las pruebas de acceso a una plaza de ayudante doctor en la facultad de Filología Anglogermánica y Francesa estaban repletas de irregularidades. «Había gente a la que el plazo para superar la fase de ayudante doctor se le acababa. Interesaba que no perdiera la plaza», explicó Menéndez. Así, los tres primeros puestos de la lista estaban ocupados por doctoras, algo que la Justicia ha declarado irregular. «Las dos primeras renunciaron a la plaza, lo que ya me escamó aún más, porque me dio pie a pensar que a quién interesaba realmente otorgar el puesto era a la tercera clasificada», comentó Menéndez, cuarto en el concurso y, según la sentencia del TSJA, legítimo propietario de la plaza.
La reclamación del avilesino acabó en los tribunales. La letrada ovetense Beatriz De Luis defendió los intereses del avilesino. El titular del juzgado contencioso administrativo de Oviedo falló a favor de Carlos Menéndez. La sentencia es explícita. «No se puede admitir a concurso a candidatos que tengan el título de doctor dado que es un requisito de admisión estar inscrito en un programa de doctorado o tener capacidad de estarlo», reza la sentencia, que concluye así: «Resulta manifiesto que la posesión del título de doctor inhabilita para participar en el procedimiento de selección». Así, la Justicia obligaba al rector de la Universidad de Oviedo a anular las listas y a retrotraer las actuaciones al momento en que la Universidad debió excluir a aquellos candidatos con título de doctor.
A pesar de la claridad de la sentencia, la Universidad decidió apelar al TSJA, que volvió a otorgar la razón a Menéndez. El avilesino espera ahora que la Universidad acate la sentencia, que implica bien la concesión de la plaza de ayudante a Menéndez Otero o bien una compensación económica por valor del tiempo transcurrido entre la aprobación de las listas y el inicio del curso. «Espero no llegar a la ejecución forzosa. De momento, el rector ha ordenado la ejecución a sus subordinados», comentó el avilesino.