E. C.
Un cuadrúpedo de grandes orejas y aspecto apacible despertó ayer la simpatía de los vecinos del No-Do, después de que el burro, que trotaba a su aire por los campos encharcados, se viera atado del ronzal. Según testigos, agentes de la Policía se hicieron cargo del asno, que vagaba libre, y lo ataron para que no provocara ningún accidente. Sin embargo, los vecinos consideran que hubiera sido más apropiado avisar a alguna sociedad protectora que atendiera al animal, en lugar de emplear una corta soga para quitarle libertad de movimientos y dejarlo sin posibilidad de refugiarse de la lluvia que cayó de forma persistente durante todo el día.
El asno en cuestión quedó atado de tal guisa en los terrenos sin urbanizar próximos al Colegio Santo Ángel, cerca de los nuevos pisos del No-Do.