Juan C. GALÁN
«El cabo Noval era un hombre tan valiente que no supo morir de otra forma». Así se refirió ayer el general Francisco Ramos a Luis Noval Ferrao, uno de los héroes de la historia militar asturiana, que falleció en combate en Melilla el 28 de septiembre de 1909, hace ahora, por tanto, un siglo. Noval, soldado de reemplazo en la guerra de Marruecos, se vio atrapado entre dos grupos de cabileños que se hacían pasar por españoles para lograr vía libre en su intento de asaltar las posiciones nacionales. Ante su situación desesperada, Noval instó a sus compañeros a disparar sobre su posición para acabar, al mismo tiempo, con la vida de los cabileños que le acosaban. Su gesta le convirtió en héroe.
Francisco Ramos, general de división del Ejército de Tierra, disertó sobre la figura del Cabo Noval durante la segunda jornada del ciclo «Vida e historia militar» que organiza la Sociedad de Amigos del País. El militar quiso acabar con la confusión acerca de la muerte de Noval -algunas teorías señalan que fue apresado por los cabileños antes de su muerte- y ofreció una teoría basada en documentos del juez que instruyó el juicio para esclarecer los hechos. «Luis Noval era un virtuoso en el sentido ético de la palabra. Murió como tenía que morir y su acción fue una consecuencia lógica de su carácter», afirmó Ramos.
El general también disertó acerca de la historia de la bandera española, de cómo pasó a ser «un símbolo de libertad y en contra del poder absolutista» durante la Revolución Liberal. Ramos, asimismo, coincidió con la opinión de varios expertos y calificó de «un error» la decisión del Gobierno republicano de cambiar el color de la franja inferior de la bandera: «Querían dejar claro que no sólo cambiaba el modelo de gobierno, sino todo el país», comentó Ramos.