Juan C. GALÁN
El Niemeyer: para unos, el pulmón de acero que Avilés necesita. Para otros, una entelequia demasiado cara. El centro cultural es, día sí y día también, pasto de disputas políticas pero, ¿qué opinan los avilesinos de a pie? Los adolescentes, seguramente los que más disfrutarán del Niemeyer, lo tienen claro: es el futuro de la ciudad, aunque no todo es de color de rosa.
Ocho alumnos de Segundo de Bachillerato del instituto La Magdalena son los artífices de un proyecto pionero: un exhaustivo trabajo sobre el arquitecto brasileño y el impacto que el centro cultural que lleva su nombre tendrá en la realidad avilesina. El trabajo constituye la espina dorsal de una nueva asignatura, Investigación integrada, que, en esencia, es el paraíso de los estudiantes: no hay examen fin de curso, y la nota depende del esfuerzo conjunto de los alumnos coordinados por el profesor Faustino López.
El hecho de que el Niemeyer sea el tema único de la investigación ha sido motivo suficiente para que los alumnos fueran ayer recibidos oficialmente tanto por la alcaldesa, Pilar Varela, como por el concejal de Cultura, Román Álvarez.
El resultado del proyecto trasciende los límites del aula y viene a representar la manera en la que la juventud avilesina considera la construcción del Niemeyer en la ciudad. Así, las opiniones de los estudiantes de La Magdalena podrían ser una muestra válida de las de sus congéneres. De esta manera, como nota global, los estudiantes del centro avilesino le dan un notable al Niemeyer. Los chavales han conocido de primera mano las evoluciones de la construcción, a la que califican de «una pasada, impresionante», aunque con matices. Los estudiantes no pudieron evitar mostrar sus dudas sobre los accesos al Niemeyer, en especial acerca de la «grapa». «Es práctica, pero fea», señalaba una alumna. «No me gusta el color», añadió otra. Todos coincidieron en cuestionar la conveniencia de que la pasarela divida en dos la techumbre de la antigua pescadería. Además, aunque con la boca pequeña, reclamaron una solución para la barrera ferroviaria.
No obstante, la nota media sube a la hora del hablar de las repercusiones que el Niemeyer tendrá en la realidad avilesina. Los estudiantes creen firmemente que el centro cultural enriquecerá a la ciudad, tanto económica como culturalmente, y la ubicará en el mapa.
De todas formas, los estudiantes señalan que existen otras prioridades, entre ellas, un albergue para animales, una gran discoteca que evite el botellón y, sobre todo, la implantación de estudios universitarios en Avilés.