Cardo (Gozón),
Braulio FERNÁNDEZ
Las vacas de Cardo son sagradas. Lo son hasta tal punto que la Diócesis ha decidido cambiar provisionalmente al cura de la parroquia para que la misa pueda seguir celebrándose el domingo y no interfiera con las labores de ordeño. Los parroquianos se planteaban no acudir a la iglesia en protesta por la decisión de su párroco, Jesús García González, de trasladar el oficio dominical al sábado a las siete de la tarde. «A esa hora es de noche y estamos catando el ganado», protestaron los vecinos. «A las vacas no se las puede cambiar de hora», aseguraban ayer los parroquianos.
«Yo no voy a ir a misa de siete», sentenciaba ayer Javier González, ganadero de la parroquia. Su devoción está fuera de toda duda, ya que acude al templo parroquial desde hace cinco décadas. «Está totalmente descartado, el ciclo de ordeño es precisamente de seis a nueve, y así todos los días del año. No podré ir yo ni mi hijo que trabaja conmigo, y como nosotros al menos otros diez ganaderos de la zona», explica González, que cuenta con dos centenares de vacas en su finca.
El horario que planteaba el cura Jesús García también afecta a las personas mayores que en «una parroquia tan dispersa como Cardo tienen en algunos casos que desplazarse kilómetro y medio para acudir a misa, y eso a las siete, noche cerrada, no es posible».
Para otra vecina que vive justo al lado del templo, y que por lo tanto no tiene que desplazarse para escuchar misa ni ganadería que atender, el problema es otro. «Se trata de las costumbres de la gente, que lleva 40 años yendo a la iglesia a las once de la mañana, y ahora se ve en la tesitura de cambiar de horario tan radicalmente», apunta, convencida de que «nadie aceptará la modificación».
Ramón García, por su parte, cree que «el noventa por ciento de los parroquianos no podrán acudir si las misas se celebran a las siete, por los horarios ganaderos, y por la distancia». Si las mujeres mayores tienen que salir cerca de las ocho del templo «dejarán de acudir», aseguró.
En el otro extremo de esta polémica, el sacerdote Jesús García González justifica su propuesta de horario en que debe atender siete parroquias y es imposible celebrar misa en todas el domingo por la mañana. «Yo ya sabía que pasaría esto, pero me desoyeron, y ahora la gente está encrespada, y con razón, ya que no se pueden cambiar las costumbres de un lugar como Cardo, en el que hay un gran seguimiento de las misas».
En su opinión, una solución podría ser repartir un poco más las parroquias entre los curas. «Yo tengo tres, y ahora me han asignado otras cuatro, entre ellas Cardo, mientras por ejemplo el cura de Trasona solo oficia en una», alega García González. Por el momento mañana domingo, de forma extraordinaria, habrá misa a las once. Y es que la Iglesia no puede más que decir: «Con las vacas hemos topado».