S. FERNÁNDEZ
El escritor Alejandro M. Gallo sintetizó el viernes en el palacio Valdecarzana las razones de su última novela, «Operación exterminio»: «Habla del punto de inflexión de la guerrilla antifranquista, de lo que sucedió antes de la II Guerra Mundial y de la crisis interna en la lucha, un panorama que permitió la entrada de un infiltrado y el final del maquis», apuntó. La presentación, organizada por el Club LA NUEVA ESPAÑA de Avilés, contó también con la presencia de Natalio Grueso, director del Centro Niemeyer, que cerró el bautizo con la lectura del comienzo del libro en cuestión. Gallo, entonces, apostilló: «Los escritores ponemos al principio la medalla de plata, en el medio el bronce y al final, el oro. Lo que acaba de leer Natalio es la plata».
La intervención de Grueso comenzó con una declaración de principios: «Este es el acto en el que más cómodo me encuentro en estos cuatro años en Avilés, porque vamos a hablar de literatura». Después explicó dos de las virtudes de la novela de Gallo -que anda ya por su segunda edición-: «Los personajes son tan vivos que el lector no puede hacer otra cosa que convertirlos en parte de sí mismos», dijo.