Las Vegas, Illán GARCÍA
Cuando Leonardo da Vinci pintó «La Gioconda» pensó en su magnetismo, en su gran atracción. Y eso mismo es lo que sintió Amando Lorenzo Villanueva que, cuando hizo una reproducción del conocido cuadro, retomó su afición por la pintura. Villanueva expone su «Mona Lisa» en el centro sociocultural de Las Vegas hasta el día 23 de este mes. «Me lo tomé como un reto: o lo hacía o dejaba de pintar», dice este albaceteño residente en Avilés desde hace 20 años. La sala de arte corverana dista bastante de la ubicación del cuadro original, el parisino museo del Louvre. Villanueva tiene una espinita clavada, ya que nunca ha podido acudir a esta importante pinacoteca francesa. La exposición de Las Vegas consta de 28 cuadros, que se pudieron ver hace meses en la sala de arte de El Corte Inglés de Avilés.
La obra marcó el comienzo de una nueva aventura pictórica del castellanomanchego. «Siempre me llamó la atención "La Gioconda", su enigmática figura y por supuesto Leonardo da Vinci», afirma el pintor, que comenzó en esto de las artes en 2003 después de que su mujer le animara dada su pericia en la realización de planos de cocinas. Aunque Villanueva era consciente de que el dibujo es bien diferente a la pintura se embarcó en este proyecto personal.
Amando Lorenzo Villanueva aún no ha vendido ningún cuadro desde que comenzó a pintar, sólo los ha repartido entre familiares y amigos. Tras superar el reto de pintar «La Gioconda», el pintor avilesino de adopción pasa unas diez horas a la semana entre pinceles y lienzos. Y pese a que ha «clavado» uno de los retratos más populares de la historia de la pintura, el castellanomanchego hace bodegones, paisajes y se ha atrevido con otros retratos como ocurrió con la «oscarizada» actriz madrileña Penélope Cruz. La enigmática sonrisa de la «Mona Lisa» consiguió que este pintor autodidacta castellanomanchego volviera a pintar.