Cardo (Gozón),
Braulio FERNÁNDEZ
Misa dominical y a las once de la mañana: como Dios manda y las vacas lo permiten. Los parroquianos de Cardo respondieron ayer al mantenimiento provisional del horario de misa con una asistencia en masa al templo del alto de Romadonga. Cerca de un centenar de personas acudió al rito oficiado por el ecónomo del Arzobispado, José Ramón Garcés Domínguez, que comenzó a la misa diciendo: «Celebramos la misa del domingo, en domingo». Y es que los vecinos estuvieron a punto de plantarse y no asistir al acto litúrgico en protesta por el previsible cambio de horario que planeaba el párroco, de las once del domingo a las siete de la tarde de los sábado. El enfado tenía explicación: en Cardo se ordeñan las vacas de seis a nueve.
Otros vecinos también se unieron a la protesta alegando que algunas casas están a casi dos kilómetros del templo y, a las siete, ya es noche cerrada en invierno. Las discrepancias a golpe de reloj se solucionaron ayer. El obispado mantuvo el horario de la misa, por lo que los parroquianos practicaron su fe como de costumbre, algo que sucederá, al menos, durante las próximas semanas, hasta que se encuentre solución a la elección de un nuevo cura para la zona. Durante la misa no se hizo ninguna mención a la polémica, ni se advirtió a los vecinos de los planes futuros, aún están por concretar. Los vecinos, más tranquilos, oraron con devoción. Como cada domingo, a las once.