Cardo,
Braulio FERNÁNDEZ
«He constatado la preocupación que existe entre la gente por lo que sucederá en Cardo en el futuro», decía ayer el ecónomo del Arzobispado, José Ramón Garcés Domínguez, al finalizar la misa que él mismo ofició en esta parroquia gozoniega. A corto plazo, aseguró, las misas correrán a su cargo en el horario habitual: los domingos, a las once. Pero no hay constancia de lo que ocurrirá a largo plazo. «El obispado ha atendido las peticiones de los parroquianos y, al menos provisionalmente, yo me encargaré de dar misa los domingos por la mañana», explicó. Y añadió: «Esto es un parche. La solución definitiva pasa por encontrar un cura con disponibilidad para los oficios pero, claro, el problema es precisamente la falta de curas». Garcés Domínguez manifestó, además, comprender la situación del párroco de Valliniello, quien ayer no pudo oficiar la misa por incompatibilidad de horarios.
En cuanto a la postura que adoptaron los vecinos, Garcés Domínguez consideró que «es la correcta». «Sólo por este motivo merece la pena el esfuerzo de venir hasta aquí y ver un templo lleno, con tanta afluencia de fieles», subrayó.
Los vecinos mostraron su satisfacción por el mantenimiento, al menos provisional, de la misa dominical a las once. «Nos gustaría que se mantuviese este horario en adelante, porque es el que la parroquia tiene desde hace cuatro décadas por los motivos que todo el mundo ya sabe», sentenció ayer Manuel García. Y se explicó: «Yo no tengo ganado y suelo venir en coche, pero esto también es una reunión de los vecinos y no me gustaría venir un sábado por la tarde y no encontrarme a nadie».
La gente acudió ayer en masa al templo, puesto que no era un domingo cualquiera. «Hoy (por ayer) es el día de demostrar al obispado que la parroquia de Cardo merece ser escuchada, porque querer la misa por la mañana en nuestro caso no es un capricho», concluyeron los feligreses.