Illán GARCÍA
Las misiones de paz y los conflictos armados han evolucionado mucho en los últimos veinte años. Desde los últimos coletazos de la Guerra Fría hasta las intervenciones militares en Afganistán y en Líbano, el Ejército español «ha dado un salto cualitativo que obliga a los militares a ser autoexigentes en las misiones de paz», recalcó el teniente coronel Fermín Olay que regresó del Líbano hace tan sólo tres meses. Ayer, invitado por la Sociedad económica de Amigos del País ofreció en una conferencia el relato de sus principales acciones militares en el extranjero.
El teniente coronel se detuvo, por momentos, a analizar y defender las intervenciones españolas en diversos países «ya que de esta manera se intenta estabilizar la situación, se democratiza como se llama. y se previene de que el terrorismo se exporte y que se generen gérmenes». «Debemos estar y por eso estamos», remarcó Olay con rotundidad.
Afganistán es, sin duda, el conflicto que más quebraderos de cabeza le ha dado al ejército español y estadounidense. «Es una situación muy complicada y nadie lo preveía. Los talibanes están fuertes... es un problema que tiene tintes tanto políticos, militares y administrativos y, por supuesto, religiosos», subrayó Olay. En el Líbano la cosa cambia, aunque la religión también tiene su influencia. A juicio del teniente coronel, la rapidez y la virulencia de los ataques libaneses son notables.
El militar destacó que toda misión del ejército español en el extranjero conlleva un riesgo inherente. «Sin duda, lo peor de las intervenciones son los problemas humanos y ver las ciudades y pueblos destruidos», recalcó Olay que ensalzó la importancia de que las unidades militares españolas estén presentes en las citadas zonas de conflicto.
Por otro lado, la sociedad económica de Amigos del País concedió ayer a la Asociación Atlética Avilesina su reconocimiento anual por «los servicios prestados en la comarca avilesina durante 77 años por fomentar el deporte».