Teresa CEMBRANOS
Cuatro vehículos calcinados y, afortunadamente, sólo siete heridos leves. Ése es el balance del espectacular accidente en el que se vieron implicados ocho coches ayer por la mañana, en plena hora punta, en la Autovía del Cantábrico (A-8). El espectacular siniestro se produjo en la bifurcación entre la A-8 -en sentido La Coruña- y el ramal de la antigua «Y», en dirección a Avilés.
El suceso pudo acabar en tragedia, pero se quedó sólo en daños materiales, ante la mirada atónita de los propios afectados y de los conductores que a esa hora de la mañana transitaban por la calzada. La Guardia Civil aún está investigando las causas del alcance en cadena, aunque las primeras hipótesis apuntan a que el choque se pudo producir tras perder el control uno de los conductores dado que la vía estaba mojada. Como consecuencia del accidente, la Guardia Civil se vio obligada a cortar ese tramo de la autovía del Cantábrico durante dos horas y desvió el tráfico en dirección Galicia a través de la autovía de acceso a Avilés y por la Variante, lo que ocasionó algunas retenciones.
Los servicios de emergencia del 112-Asturias recibieron en torno a las ocho de la mañana llamadas alertando de que había varios vehículos ardiendo en la autopista. De inmediato, se movilizó a seis efectivos de Bomberos de Asturias, además de cuatro de la Guardia Civil y varias ambulancias, entre ellas la uvi móvil, en previsión de que hubiera heridos graves. No obstante, las personas involucradas en el accidente apenas sufrieron lesiones, aunque siete de ellas fueron trasladadas al Hospital San Agustín por precaución. Tenían un pronóstico de «muy leve».
Los Bomberos tuvieron que emplearse a fondo para extinguir el incendio propagado entre cuatro coches. Pudo producirse, según algunas fuentes, al arder el combustible que llevaba uno de los vehículos implicados. Mientras, a poca distancia, miraban sorprendidos los ocupantes de los coches afectados por el alcance masivo, entre ellos los trabajadores de una empresa que viajaban juntos en una furgoneta (una de las más afectadas por el fuego). Los Bomberos acudieron, en un primer momento, con un vehículo de intervención rápida y la autobomba urbana, aunque tuvieron que pedir el apoyo de la autobomba nodriza con 8.000 litros de agua ante la intensidad de las llamas.
Pasadas las nueve de la mañana, los Bomberos dieron por extinguido el incendio, aunque aún se quedaron haciendo labores de vigilancia. Los cuatro coches calcinados fueron una furgoneta Renault matrícula 5598-CCM, una Nissan Terrano 7136-CGH, un BMW matrícula 7683-FNP y un Renault 1638-DJL. El resto de vehículos implicados fueron un Citroën V-3614-FM, un Seat O-9477-CG, un Ford O-1406-BS y un Seat Toledo matrícula 8254-CSJ. Las llamaradas que se desprendían de los vehículos y el denso humo sorprendieron al resto de conductores que transitaban a esas horas por la Autovía del Cantábrico en sentido contrario. Alguno redujo la velocidad de su vehículo más de lo adecuado, lo que provocó otro choque en el que se vieron implicados otros tres vehículos. Una patrulla de la Guardia Civil tuvo que cruzar al otro lado del vial para controlar el tráfico.