Sergi López. Actor, protagoniza «Non solum», el sábado en Avilés
Saúl FERNÁNDEZ
miki lópez
Sergi López (Vilanova i la Geltrú, Barcelona, 1965) es una estrella de cine. Al menos, en Francia. Tiene, entre otros premios, un «César», un galardón que certificó en su día el buen trabajo que llevó a cabo cuando «Harry, un amigo que os quiere». Su carrera en el cine es extraordinaria -aunque más francesa que española-. En cartelera tiene ahora dos títulos de esos de relumbrón: «Mapa de los sonidos de Tokio» y, desde la semana pasada, «Partir», una historia de amor en el límite junto a Kristin Scott Thomas. Y, pese a todo esto, López no ha venido a Avilés sólo para hablar de cine. Presenta el sábado la versión en castellano de «Non solum», un «solo play» que es una comedia y es, asimismo, una reflexión sobre la soledad, la igualdad y la diferencia. La conversación se desarrolla en el foyer del teatro Palacio Valdés. Jorge Picó, director de la función, aguarda para ir a comer; a las cuatro hay ensayo.
-Usted solo, ante el público. ¿Disfruta?
-Por supuesto. «Non solum», si se me parece en algo es en el punto excesivo... Nos decidimos por un montaje como este porque lo que quería era quitarme todos los complejos: cantar, aunque cante mal; bailar, aunque no sepa dar un paso a derechas... El placer de actuar se encuentra en el intercambio de experiencias con los espectadores.
-¿Exhibicionista?
-Eso dicen. En el cine he hecho cosas que en mi vida cotidiana no hubiera hecho ni borracho. El teatro es excitante, te entra ese gusanillo tan agradable... Eres el intermediario entre el autor y el espectador. Es algo excitante, ya le digo.
-Hablaba de que «Non solum» concluía que todos somos iguales. ¿Está seguro?
-La igualdad es tan evidente que sólo nos queda la diferencia.
-No le sigo.
-Somos iguales, tenemos los mismos derechos y deberes... Tan iguales que sólo nos salva la diferencia. Por eso, sobre en el escenario, sólo hay un actor y un montón de personajes.
-Vale. Hablemos de la versión en castellano.
-Dígame.
-¿Por qué han tardado cuatro años en pasar del catalán al castellano si, encima, en el medio, hubo una versión francesa?
-La vida es así, no la he inventado yo. ¿Qué pasó? Resulta que esta obra se pensó en catalán. La estrenamos y un loco francés nos dijo que nos ofrecía un teatro en París... En cuatro días hicimos la traducción. Hubo películas por el medio, Jorge Picó se marchó a México... Vamos, que no encontramos el momento hasta ahora, que estamos de fábula, en el teatro Palacio Valdés, con unos días para poder ensayar. Esto está muy bien.
-En el espectáculo usted está solo sobre la escena, sin música, sin cambios de vestuario.
-Me gusta más hacer teatro que cambiarme de ropa, por eso aprovecho todo lo que puedo el escenario. Estoy solo, sin pelucas, sin narices postizas, sin ayuda, pero no es por decir «¡qué grande soy!», no se trata de eso. Quizá sea sólo pura comodidad.
-Ahora, en castellano, el público potencial de «Non solum» se multiplica.
-Estamos acongojados, porque vamos a poder compartir el espectáculo con muchísima más gente. Vamos ahora a Bogotá (Colombia) y, dentro de nada, a Tahití... No vamos a hacer una distribución exhaustiva, de esas, de un año completo, de Bogotá a Cáceres... No podemos por mis compromisos cinematográficos y eso.
-Tiene dos películas en cartelera...
-...Y en diciembre se sumará una más -«Los últimos días del mundo»- y en enero, otra -«Ricky»-. El año pasado hice seis películas, el límite del ser humano... No es que pretenda acaparar el mercado, es que ahora empiezan a estrenarse.
-En «Partir», la última de las suyas, de momento, sale...
-...Kristin Scott Thomas.
-¡Qué suerte!
-Mis vecinos me preguntan si cobro por hacer películas con gente como Kristin Scott Thomas, pero es que en esto de las actrices hay mucho mito, cuando trabajas haciendo una escena de cama lo que menos haces es una escena de cama.
-Dice que las suyas son películas raras.
-Es que las películas para las que me llaman son poco convencionales. Últimamente, no se hacen más que películas parecidas a los anuncios... Los Larrieu, los directores, de «Los últimos días del mundo», me han dicho que cuando escriben un personaje y es raro piensan inmediatamente en mí. No sé por qué. Quizá sea por este acento de catalán que tengo, que lo tengo hablando en castellano o en francés, que es un idioma que domino poco, que lo digo con simpleza...
«Me gusta más el teatro que cambiarme de ropa, por eso aprovecho hasta el final el tiempo que paso en el escenario»
«El año pasado hice seis películas, el límite de cualquier ser humano; lo que pasa es que empiezan a estrenarse»
«Mis vecinos me preguntan si cobro por hacer películas con gente como la actriz Kristin Scott Thomas, la de "Partir"»
«Non solum» será el tercer estreno de la temporada de otoño en el teatro Palacio Valdés. El «solo play» escrito por Jorge Picó y protagonizado por Sergi López se representa el próximo sábado a partir de las ocho y cuarto. Mientras, López, Picó y el equipo técnico de la compañía «Setzefetges Associats», darán forma al espectáculo, un éxito del circuito en catalán. En la imagen, un momento del primer ensayo avilesino de la comedia. López explicó que el trabajo llevado a cabo ha sido de verdadera «creación», a diferencia del cine, donde «uno se limita a interpretar». «Non solum» nació sobre un escenario, «improvisando, reimprovisando». De todo esto hace cuatro años.