A. P. G.
«Tenemos que esforzarnos en que el desarrollo del Puerto sea compatible con el de la ciudad. El crecimiento de ésta, además, no puede coartar el de las instalaciones portuarias. Puerto y ciudad deben compatibilizar sus respectivos desarrollos». Con esta conclusión cerró ayer Cristina López Arias, ingeniera de explotación de la Autoridad Portuaria avilesina, la charla que ofreció en la última sesión de las VI Jornadas de espacios de creación y en la que analizó la transformación de parte de los muelles locales en zonas para el disfrute ciudadano. Completó su intervención Rebeca Menéndez Marino, licenciada en Historia de Arte por la Universidad de Oviedo, que disertó sobre la regeneración de la ría y su entorno. «Avilés está en la encrucijada. Todavía habrá que esperar para ver cómo la ciudad va a conjugar pasado, presente y futuro, cómo va a canalizar su vieja identidad con la que se pretende construir», señaló Menéndez Marino.
Cristina López explicó las causas de la transformación de algunos espacios portuarios en urbanos. Entre ellas señaló la presión que ejercen los Ayuntamientos para desarrollar actuaciones portuarias relacionadas con la ciudad y puso como ejemplo la transformación de Bilbao en torno a la ría y al Museo Gugenheim.
La ingeniera de explotación detalló las actuaciones que ha acometido la Autoridad Portuaria avilesina para transformar parte de sus instalaciones en espacios de esparcimiento y disfrute de avilesinos y visitantes: la urbanización de la avenida Conde de Guadalhorce, con la escultura «Avilés» como estandarte, la instalación del puerto deportivo, con 240 plazas -actuaciones que suman tres millones de euros de inversión- y la urbanización del muelle local, en la que invirtió otros 400.000 euros. Tampoco faltó la referencia al Centro Niemeyer, en construcción, y al proyecto de la Isla de la Innovación, en papel, como ejemplos de colaboración de Puerto y ciudad en sus respectivos crecimientos. «Hay que compatibilizar el uso ciudadano de los espacios portuarios con el comercial», concluyó.
Rebeca Menéndez, por su parte, analizó la regeneración del entorno de la ría desde tres vertientes: la funcional (el cambio de usos al que se refirió Cristina López), la ambiental (el saneamiento de la ría) y la estética y funcional. En cuanto a la ambiental, la ponente subrayó la ejecución de dos proyectos fundamentales: el plan de saneamiento integral de la ría, a punto de concluir, y el proyecto de reordenación hidráulica y ambiental (la extracción de sedimentos y de lodos del estuario y su recuperación).
En cuanto a la vertiente estética, Rebeca Menéndez se refirió al nuevo parque escultórico del entorno de la ría y cómo la zona se ha ido recuperando sin olvidar el punto de vista artístico. Señaló, por ejemplo, la remodelación del Puente de San Sebastián y la instalación de las esculturas «Avilés», más conocida como «los cuernos», y «Hemisferios en equilibrio». Menéndez destacó la «necesidad de recuperar el patrimonio industrial» y señaló, como ejemplos, las naves de Balsera, la iglesia de San Juan de Nieva y los restos del poblado obrero de San Juan.