Saúl FERNÁNDEZ
La Policía Nacional bloqueó ayer por la tarde la calle de San Francisco con el fin de permitir el desarrollo de una ofrenda floral al dictador Francisco Franco. El acto se desarrolló, en consecuencia, sin apenas incidentes. Tres decenas de fascistas, a la salida de la misa del 20-N, en la parroquia de San Nicolás de Bari, colocaron una bandera preconstitucional (con el escudo del Águila de San Juan en el centro) en el altar exterior del templo, bajo la Cruz de los Caídos. Entonaron el «Cara el Sol» (himno del partido político Falange Española de las JONS) y concluyeron el acto recordando al dictador, a José Antonio y «a los caídos por Dios y por España».
Los agentes llegaron a la céntrica calle en seis furgones y en un coche patrulla. Cercaron a una veintena de antifascistas -cuya concentración había prohibido Trevín- junto al Conservatorio y al llegar la hora del oficio de difuntos cerraron el acceso a la calle pidiendo la documentación a todos los que pretendían pasar por debajo de los soportales. Los policías identificaron, asimismo, a media docena de personas, algunos, militantes de extrema izquierda.
La ceremonia, tradicional, se desarrolló sin más incidentes que un amago de pelea en la plaza de España. Cuatro personas ondearon otras dos banderas preconstitucionales (republicanas) y dieron algunas voces e insultaron. Un hombre reprochó esta actitud echando mano de la libertad ideológica. Uno de los chicos se hizo con este mismo argumento. Cuando el tono de la discusión subió de tono, la Policía se llevó a uno de los chicos a un furgón. Entre tanto, otro feligrés arroyó a una chica que aguantaba una de las tricolores. Por esta razón la tensión ascendió. El feligrés no fue identificado por la Policía.
Al finalizar el acto, un matrimonio asombrado por el revuelo policial preguntó a los periodistas: «¿Pero quién está en el hotel Ferrera?» Entonces supo que se trataba únicamente de la misa del 20 N.