E. CAMPO
Globos blancos, banderas rojas, lazos lila y luto en el alma. Casi setenta mujeres murieron este año en España de manos de aquellos a quienes amaron, y a muchas más les hicieron añicos sus ilusiones con el puño inexorable del maltrato. Esa es la razón que empujó ayer a decenas de personas de los concejos de Avilés, Castrillón, Illas y Corvera a concentrarse y gritar con la palabra de los poetas. Hombres había, sí, pero tan sólo un puñado: las más eran mujeres, y ellas llevaron también el peso de un acto que toca a vísperas del 25 de noviembre, día señalado en la lucha contra la violencia de género.
«Cada vez que muere una mujer perdemos todos en esta lucha», advirtió, megáfono en mano, una de las participantes en la concentración. El puente de San Sebastián fue un año más el punto de encuentro de las delegaciones que partieron desde distintos puntos de la comarca, con amplia representación municipal de los cuatro ayuntamientos participantes: a su frente, la Alcaldesa de Avilés, Pilar Varela, y el Alcalde de Illas, Alberto Tirador.
Las concejalas de la Mujer fueron las encargadas de poner voz a letras escritas por plumas comprometidas. «La vida me parece una tumba donde me has enterrado viva, una oscuridad irrespirable, un túnel sin salida, una muerte prolongada», recitó Silvia Nogueira, concejala corverana.
Paula Bartolomé, concejala de la Mujer, destacó el objetivo de la convocatoria: un rechazo conjunto a la violencia de género. «Falta todavía concienciar que es un problema de todos», añadió en alusión a los pocos hombres participantes en la concentración. Pilar Varela añadió: «Lo importante es que cada vez somos más».