Myriam MANCISIDOR
El Hospital San Agustín de Avilés detectó el pasado año nueve casos de infecciones por VIH-Sida, cuatro menos que en 2007 y una cifra por debajo del resto de áreas sanitarias de la región, donde han incrementado los diagnósticos especialmente de hombres de entre 35 y 44 años. Los motivos de contagio más frecuentes en este segmento de la población son, según datos facilitados por la consejería de Salud, las prácticas sexuales de riesgo con un aumento de las relaciones homosexuales y bisexuales sin protección. En Asturias se han dado 150 nuevas infecciones frente a las 123 registradas en 2007.
El número de pacientes con Sida a tratamiento en el San Agustín -centro de referencia para los concejos de Avilés, Castrillón, Corvera, Gozón, Pravia, Cudillero, Soto, Muros e Illas- es actualmente de 183, por detrás del Hospital Central donde hay 697 enfermos a seguimiento y el de Cabueñes, con 514. La cifra más baja la registra el Hospital Carmen y Severo Ochoa, de Cangas de Narcea, con doce enfermos de sida a tratamiento.
La epidemia de VIH-Sida en Asturias, de acuerdo a las cifras que maneja el Sistema de Información Microbiológico, ha aumentado en el último año. El 68 por ciento de las 150 nuevas infecciones que se produjeron en 2008 en la región han sido por transmisión sexual y un 22 por ciento por prácticas de riesgo en el consumo de drogas por vía endovenosa. Asimismo también ha aumentado el número de contagios en prácticas heterosexuales, de 37 casos en 2007 a 47 en el 2008. Los datos se pueden extrapolar al área sanitaria avilesina donde, desde 2004, se han diagnosticado 47 infecciones por VIH-Sida. Y es que la mayoría de los contagios, según los informes sanitarios, siguen produciéndose en áreas centrales (Avilés, Oviedo y Gijón) y urbanas.
Sólo desde junio de 1986 y hasta junio de 2008 se registraron en la región 1.426 casos de Sida, de los que constan como fallecidos 838. La mortalidad, de acuerdo al informe de Salud, permanece estable en el grupo de hombres desde el año 2000. En las mujeres los índices de mortalidad son aún menores, gracias al nuevo tratamiento antirretroviral combinado, clave en la disminución de la mortalidad de las personas afectadas por el VIH-Sida. El gasto farmacéutico por el consumo de estas sustancias ha pasado así de 7,6 millones de euros en 2002 a 12,2 en 2007. Por otra parte influye también en la disminución de la mortalidad que cada vez más se realizan pruebas de detección del sida: sólo el año pasado más de 31.000 pacientes se sometieron a este test frente a los poco más de 26.000 que lo hicieron hace un lustro.