JOSÉ MANUEL AVELLO
Secretario judicial de la sala penalista avilesina
Amaya P. GIÓN
José Manuel Avello (Oviedo, 1941), secretario del juzgado de lo Penal 1, pasará a partir del 30 de diciembre a la segunda sala penalista, demandada desde hace años por los profesionales de Marcos del Torniello. Con 42 años de carrera a sus espaldas, a Avello le queda un año y dos meses para jubilarse. Recaló en Avilés en 1968 tras pasar por los juzgados de Cangas de Onís, San Martín del Rey Aurelio, Miranda de Ebro (Burgos), Fregenal de la Sierra (Badajoz) y Gijón. Reconoce que ha pedido el traslado al segundo penal «por comodidad» aunque también «como un reto» al poder volver a «partir desde cero». El motivo es más que justificado. Avello es el secretario judicial de la sala más saturada de la región; celebra cada año una media de 700 juicios orales y suma otras tantas ejecutorias (fallos firmes pendientes en trámite o pendientes de ejecución).
-Por fin habrá segundo juzgado de lo Penal en Avilés.
-Ya era hora, bienvenido sea. A día de hoy (por ayer) hemos celebrado 584 juicios orales en lo que va de año (el módulo que estable el Consejo General del Poder Judicial es de 450). Cerraremos 2009 con unos 650 o 700 juicios, casi duplicamos ese módulo. En cuanto a las ejecutorias, llevamos ya 710 y calculo que cerraremos el año con unas 900. Estamos desbordados desde hace años.
-¿Cómo se repartirá el trabajo con la puesta en marcha de la segunda sala penalista?
-Los casos que ya están en el número 1 continuarán en esa sala. Es probable que la sala de gobierno conceda un tiempo al segundo Penal y que los juicios orales que se vayan señalando pasen a esa segunda sala. Es decir, que el Penal 1 no reciba las causas que provienen de los juzgados de instrucción, sino que todos vayan al dos. Ya tenemos juicios señalados para todos los martes y jueves de 2010, los que quedan pendientes ya se celebrarán en 2011. De poco vale que saquemos adelante 500 causas si nos entran otras 700 procedentes de otros juzgados, algo que ocurre aquí desde hace años. Es una presión constante sobre todos los funcionarios. Con el segundo penal se podrían reducir mucho las ejecutorias pendientes de tramitación, que son unas 1.400.
-Los funcionarios están de mudanza para habilitar espacio para la nueva sala, ¿disponen de sitio suficiente?
-Vamos a estar muy justos de dependencias, sobro todo para guardar los asuntos. Las oficinas son escasas y muy justas. Aquí tenemos archivadas causas desde 1993. ¿Dónde meteremos las que también se acumulen en el segundo Penal?
-Pero se supone que con la modernización del sistema se acabará con el papel, uno de los pilares de la nueva oficina judicial, la experiencia piloto avilesina que nunca fue tal...
-Así es, al final Avilés no ha sido experiencia piloto. Primero hay que acabar de reformar las leyes y poner a cada funcionario en su sitio, es decir, hacer una relación de puestos de trabajo. El sistema tiene que cambiar necesariamente. La nueva oficina judicial permitirá pasar de un sistema personalizado a uno más moderno y en equipo. En principio, y por ejemplo, una sala de lo Penal contará con un juez, un secretario y un par de funcionarios que serán los encargados de juzgar. El resto corresponderá a la oficina de ejecución, que será la encargada de tramitar los fallos.
-El posible traslado de los casos de violencia machista a Gijón, los que ahora tramita en Avilés el juzgado de instrucción número 5, ha generado muchas críticas, ¿cuál es su opinión al respecto?
-Lo lógico es hacer que la justicia esté lo más próxima al justiciable y, de cumplirse ese posible traslado de los casos, eso se quiebra. Cuando trabajé en Gijón, hace ya años, se postulaba la creación de una sección de la Audiencia Provincial en base a ese principio, aproximar el sistema a los ciudadanos, y evitar desplazamientos de Gijón a Oviedo. Pues llegó la sección segunda a Gijón y eso mismo es lo que aplico ahora a Avilés. Me sorprende que se pretenda atender desde Gijón los casos de toda la comarca occidental de Asturias, ya sea por falta de medios o se deba a cuestiones técnicas, y me extraña que desde Avilés no se clame por que el juzgado de violencia doméstica se quede aquí.
-¿En qué gana el sistema una vez asumidas las competencias de Justicia por parte del Principado?
-En la cercanía ya se gana. En lo que se refiere a lo que habrá que invertir para que esto funcione bien, habrá que darle un tiempo. Las transferencias son muy recientes. Tengo la esperanza del que cambio será para mejor y ya es todo un logro descolgar el teléfono y poder resolver directamente una cuestión.
-La judicatura está cada vez más presente en los medios pero parece que en España el único que trabaja es el juez Baltasar Garzón...
-En este país se dictan cientos de miles de resoluciones que no provienen de un juez o dos, pero mediáticamente la Audiencia Nacional tira mucho. Lo de Garzón viene a ser como el Real Madrid y el Barcelona en fútbol, es un aspecto más mediático que real.
-¿Los legisladores reforman las leyes para introducir mejoras o están criminalizando la sociedad?
-Como ciudadano, me parece exagerado acudir a la justicia para todo. Las soluciones están en otro orden de cosas como, por ejemplo, invertir en el sistema educativo. Las cárceles están llenas, ahora se quiere criminalizar a los menores (...) Hay que llegar al fondo de los problemas, las cosas no se solucionan de un día para otro endureciendo leyes, generando inseguridad. Hay que evitar que se produzca la catástrofe.
-¿Cualquier tiempo pasado fue mejor?
-No, al contrario, después de 42 años en la profesión puedo asegurar que todos los cambios han sido para mejorar. Ahora hay otros retos porque cada vez los ciudadanos llaman más al aparato judicial. Se ha mejorado en todos los sentidos. En el 81, cuando en Avilés había dos juzgados de instrucción, tenía una estadística particular: teníamos 7 detenidos y dos muertes violentas de media a la semana. Nunca el sistema fue para atrás.