F. L. JIMÉNEZ
El primer día de funcionamiento de la zona azul de Avilés satisfizo tres de los cuatro objetivos que según el concejal responsable de tráfico de la ciudad se había marcado el equipo de gobierno con el nuevo sistema de aparcamiento callejero: encontrar aparcamiento más fácilmente en el centro (eso sí, de pago), reducir la congestión del tráfico y que los residentes no salgan perjudicados. Queda en el aire la premisa de favorecer al comercio. A este respecto, el concejal pidió «paciencia» e hizo ver que no se pueden sacar conclusiones fiables al cabo de unas pocas horas de funcionamiento del sistema.
Fernández Huerga dice ser consciente de lo traumático de los cambios asociados a la implantación de la zona azul, ya sean hábitos de movilidad urbana (ayer mismo aumentó el número de usuarios de las líneas de bus urbano) o de índole económico (pagar por aparcar en la calle tras venir haciéndolo gratis toda la vida). Pero, asimismo, incide en que los problemas eran evidentes y su solución «inaplazable». Entre esos problemas, el concejal destaca el excesivo uso del coche para desplazamientos urbanos, algunas malas prácticas habituales en Avilés como la doble fila o la existencia de «coches lapa» (expresión coloquial para definir a los vehículos que se pasan días o incluso semanas aparcados en el mismo sitio).
Además, el concejal se compromete a hacer un seguimiento de la zona azul, destaca que es la más barata de Asturias, subraya el «consenso» con que salió adelante (PSOE, ASIA, la Cámara y la Ucayc) y asegura que la puerta a posibles «ajustes» para mejorar la eficacia de la zona azul «siempre estará abierta, como hemos demostrado aceptando varias sugerencias vecinales y políticas en el proceso de gestación de la ORA».
El edil no adscrito Antonio Sabino, uno de los que votó a favor de la ORA, fue de los primeros en gastarse 20 céntimos ayer para sacar un tique. «Lo hice más que nada por ver si funcionaba la máquina», explicó. En su opinión, la zona azul es un sistema más eficaz para facilitar la convivencia de coches y peatones en la ciudad que la supresión de aparcamientos llevada a cabo en calles como las de José Cueto o El Yunque. «El automóvil forma parte de nuestra vida cotidiana y no puede ser excluido del desarrollo urbano», afirmó.
El presidente de la Ucayc, Daniel Quirós, considera que lo «drástico» de los cambios que propone la ORA explica la anomalía de una jornada como la de ayer, con el centro de Avilés vacío de coches y la periferia atestada de automóviles. «La empresa adjudicataria de la zona azul, que tiene amplia experiencia en este campo, ya nos había advertido de que esto iba a ser así al principio; Avilés no es diferente a otras ciudades y en cuanto la situación se normalice el comercio, que es de lo que se trata, se verá beneficiado por la mayor movilidad y la facilidad de aparcamiento», manifestó Quirós.
Donde unos ven un acontecimiento «predecible», otros encuentran argumentos de peso para ratificarse en sus críticas iniciales al proyecto de la ORA. Es el caso de Alejandro Cueli, presidente de la asociación de vecinos del Quirinal, una de las que más se significó en el rechazo a la zona azul. Ayer, Cueli hablaba de una «ciudad fantasma» y del riesgo de que, ahora, las beneficiadas sean las grandes superficies de La Carriona, Trasona, Oviedo o Gijón. «Lo que el tráfico avilesino necesitaba no era la ORA sino alternativas inteligentes y consensuadas como un mejor transporte público, la construcción de carriles bici y aparcamientos gratuitos cerca del centro», opina Cueli.
Antonio Cabrera, dirigente vecinal de Jardín de Cantos, dejaba constancia ayer de que los coches expulsados del centro de Avilés llegaron a su barrio y criticaba la amplitud con la que se «dibujó» el área de estacionamientos de pago. «Para mí que se les ha ido la mano un poco con la brocha», decía con sorna.