El gordo de la lotería de Navidad, por el momento, tiene las mismas probabilidades de llegar a Avilés que en años anteriores. Las administraciones avilesinas consultadas no han observado un incremento sustancioso en las ventas de décimos de lotería. «Pero es normal, estamos todavía en noviembre y siempre lo dejamos todo para el final», comentó una vendedora de un céntrico despacho de apuestas. Esta opinión no difiere en demasía de la de otros colegas: «La venta es similar a la de años pasados, no puedo dar un tanto por ciento porque aún estamos en ello», apuntó otra vendedora, en el barrio de Sabugo.
La suerte no parece, pues, una diosa reclamada por los avilesinos actualmente. «Hemos observado, sin embargo, muchas llamadas de gente de fuera que pregunta por un número concreto», añadió la misma vendedora. ¿Por los premios de los años pasados? «No lo sé. A lo mejor es sólo por superstición: que si el aniversario de boda, que si el cumpleaños», explicó otra administradora de lotería.
La venta de décimos en ventanilla, sin embargo, ha disminuido, aunque esta apreciación no es real porque «todavía es pronto», añadió un vendedor, en Jovellanos.
Lo que sí parece una realidad es el envío de más números para la venta, es decir, el Estado ha distribuido en Avilés más décimos que en ocasiones anteriores. «Cuando toca en la ciudad, como pasó aquí el año pasado, todas las administraciones del concejo terminan beneficiándose», comentó la vendedora de la plaza de España.
Los abonados, en todo caso, son los clientes más fieles. «Nos llegan los números en julio y agosto y entonces ya se agotan», comentó la administradora del despacho del barrio de Sabugo.