Teresa CEMBRANOS
Si antes encontrar una plaza de aparcamiento en la zona centro era una misión complicada, tras la implantación de la ORA ese problema se ha trasladado a los barrios, sobre todo a El Quirinal, al No-Do y La Magdalena. Algunos residentes de esas zonas aseguraron ayer que desde el pasado martes, día de la puesta en marcha de la regulación, sus barrios están recibiendo una oleada de conductores en búsqueda de plazas de estacionamiento gratuitas. Mientras tanto, las calles del centro de la ciudad que están reguladas con la ORA mantienen una baja afluencia. Según algunas fuentes, la ocupación rondó ayer el 50 por ciento. Eso ha repercutido también en el tráfico. Un portavoz de la Policía Local de Avilés explicó que la circulación había mejorado bastante desde la entrada en funcionamiento de la ORA.
Problemas también están teniendo los usuarios y trabajadores del complejo deportivo El Quirinal. Y es que tanto el aparcamiento anexo al polideportivo como la calle Fuero -incluidos los arcenes- están completos ya desde primeras horas de la mañana, con lo que no pueden dejar sus vehículos cuando van a practicar deporte. «Entro a trabajar a las nueve de la mañana en el complejo deportivo y hoy (por ayer) tuve que venir a las ocho de la mañana para poder estacionar en el aparcamiento. Entonces, ya había sólo una plaza libre», aseguró ayer Silvia García, responsable de la cafetería de la instalación. Según comentó García, antes sólo aparcaban en ese gran estacionamiento quienes iban al polideportivo y los trabajadores del centro de salud. «Ahora es casi imposible encontrar un hueco. En diciembre hay eventos deportivos. ¿Dónde van a aparcar los autobuses de los equipos? Tendrían que cerrar ese parking con una barrera y que sólo pudieran entrar los que tuvieran una tarjeta», afirmó.
Las Campas del Quirinal también fue ayer una de las zonas preferidas por los conductores para dejar sus coches. «Esto está hasta arriba de coches. Nosotros no podemos dejar el vehículo en la calle, ya que está tomada por gente de fuera. O lo metes en el garaje o nada. Yo aprovecho cuando se va una compañera a las nueve de la mañana para dejar mi coche en el sitio que deja libre. Si no, sería imposible», comentó Javier Sánchez, responsable de un bar del nuevo barrio.
En el barrio del No-Do la situación no es mejor. «Tienes que pedir permiso para aparcar», describió Luisa Santos, presidenta de la asociación. La afluencia de vehículos fue intensa durante toda la jornada de ayer. «El problema es que los que vivimos aquí, sobre todo en el barrio de pescadores, los edificios no tienen garaje, por lo que tenemos que aparcar en la calle. Hasta ahora no habíamos tenido problema, pero desde la implantación de la ORA, la gente se pelea por una plaza. Esta mañana (por ayer) no había manera de encontrar sitio. Yo no pido aparcar delante de mi casa, pero sí que al menos pueda hacerlo cerca», argumentó Santos.
Una de las opciones que sopesan algunos de los residentes del barrio es solicitar una tarjeta de residente (a la que no tienen derecho por no estar dentro de la zona regulada) para poder aparcar en las calles limítrofes con el No-Do pintadas con el color verde. «Ayer, en la avenida de Alemania, había numerosas plazas pintadas de verde que estaban libres», comentó la dirigente vecinal del No-Do.
En la zona de La Magdalena está ocurriendo lo mismo que en los otros dos barrios. En la calle San José Artesano, por ejemplo, es casi imposible conseguir una plaza de aparcamiento, según denunciaron ayer algunos conductores. «Los vecinos que vienen al centro de salud ya están teniendo serios problemas para encontrar una plaza para aparcar», criticó Amaro Martínez, presidente de la Asociación de Vecinos del Polígono de La Magdalena.
Los vecinos instaron al Gobierno local a que mejore el transporte público para evitar «el caos» que se está viviendo en los barrios. «Si todas las zonas de Avilés estuvieran mejor comunicadas no habría estos problemas, ya que muchos bajarían en autobús», aseguraron.
El segundo día de implantación de la ORA dejó grandes contrastes. Así, mientras que en torno a las diez de la mañana la calle de González Abarca presentaba una imagen casi desoladora, sin coches aparcados en la zona azul, como se puede ver en la fotografía superior, en la calle Fuero -en la que es gratis estacionar- el aspecto era totalmente diferente hacia las dos de la tarde. En ese último punto, como se ve en la imagen inferior, los coches estaban aparcados tanto en zonas destinadas para el estacionamiento como en los arcenes.
Zona azul
En las plazas pintadas con el color azul se permite aparcar durante dos horas y su precio máximo es de 1,30 euros. El coste por una hora es de 60 céntimos.
Zona naranja
Los aparcamientos distinguidos con el naranja son de baja rotación y en ellos se puede estacionar cuatro horas seguidas. El precio máximo son 2 euros.
Zona verde
Los residentes pueden estacionar durante 24 horas seguidas en las plazas pintadas en verde. El coste es de 15 céntimos.