Francisco L. JIMÉNEZ
El colectivo de comercializadores de pescado que opera en la lonja de Avilés ve con preocupación las noticias que llegan de Bruselas y que hablan de nuevas reducciones en las cuotas de pescado que están autorizados a pescar los barcos asturianos o de la ampliación de las vedas que ya afectan a artes como el arrastre y el cerco. De confirmarse las políticas restrictivas de la actividad pesquera, los mayoristas pesqueros aseguran que ellos también se verían perjudicados por el presumible descenso de la cantidad de materia prima que llega a puerto. «La pesca funciona como una cadena y si un eslabón falla, el siguiente también se resiente; si los pescadores no salen a la mar, ¿qué vamos a vender nosotros?», se pregunta uno de los compradores habituales de la rula de Avilés.
Las respuestas a esa pregunta las tienen los propios comercializadores, pero su solo planteamiento reabre viejas heridas de los armadores: recurrir a las importaciones o abastecerse en otras lonjas, esto último con la consideración de que la reducción de los días hábiles de faena afecta por igual a todos los puertos del noroeste peninsular. Las importaciones son una práctica altamente impopular a ojos de los pescadores, que ven en la llegada de pescado foráneo la principal razón de la caída del precio de las especies locales. No obstante, desde medios comerciales se insiste en que en un entorno de economía globalizada -y más considerando la paulatina reducción de oferta de pescado autóctono- «las importaciones son irrenunciables».
A la anterior preocupación se ha venido a unir otra en las últimas semanas: la supuesta «presión inspectora» -«persecución», según la llega a describir algún comercializador- que ejerce la Dirección General de Pesca sobre los transportes de pescado en la región. La proliferación de controles y, siempre según los afectados, los decomisos de pescado «por chorradas administrativas» tiene muy enfadados a los mayoristas de pescado. Uno de ellos, que pidió anonimato, manifestaba así su malestar con el director general de Pesca, Marcelo Menéndez: «Con la que está cayendo, en vez de dar alicientes al sector se dedica a perseguir nuestros vehículos por las carretera. Es penoso».