A. P. G.
La experiencia y las ansias de aventura no son siempre garantía de éxito. La naturaleza tiene sus caprichos y de eso sabe un rato Manuel Taibo, deportista del Grupo Ensidesa. El montañero explicará mañana a los asistentes al Club de LA NUEVA ESPAÑA su aventura en las banquisas polares (hielo marino) del Báltico, a las ocho de la tarde, en el palacio de Valdecarzana.
Su travesía por el hielo helado se vio truncada poco después de comenzar la ruta por congelación de su compañero de aventura, Jesús Huerta. El plan común pasaba por recorrer 150 kilómetros sobre un desierto blanco. El punto de origen: Olulu, en Finlandia. La meta; Norrbotte, en Suecia.
Caminar sobre un Báltico helado no es tarea fácil. Taibo y Huerta se encontraron con temperaturas de 26 grados bajo cero y una sensación térmica de menos 38. Las consecuencias no se hicieron esperar. Tras apenas recorrer quince kilómetros, los montañeros tuvieron que suspender la travesía. Aunque el deseo era el de continuar, el diagnóstico médico de Huerta no daba lugar a dudas. Sufrió parestesia por congelación de todos los dedos y necrosis superficial en la yema del pulgar derecho. Final de la aventura. Más bien punto y aparte. Manuel Taibo no renuncia a completar la travesía por el hielo marino del Báltico y confía en poder probar de nuevo el éxito a lo largo del próximo año. Y es que el recorrido por las banquisas polares es la tarea pendiente del montañero del Grupo Ensidesa, que ya relató al público del Club LA NUEVA ESPAÑA de Avilés su travesía por el lago Inari, en Finlandia, y su aventura en el glaciar Campo de Hielo Sur, en la Patagonia, y al que definió como la madre de los glaciares.